Jessica Jones. Temporada 2

(Netflix. 13 capítulos: 08/03/2018)
Contiene spoilers

Ya sé que Marvel está por encima del bien y del mal, pero debería de tener más cuidado con lo que hace. O debería tenerlo, vaya. Si ya estaba mostrando señales inequívocas de agotamiento (esperemos que la nueva de Vengadores dé un vuelco a esta tendencia), Jessica Jones ha venido a demostrar que no hay peor supervillano que sus propios guionistas.

Yo titularía a esta 2ª temporada "La destrucción de Jessica Jones (y de todo cuanto la rodea)". El despropósito ha sido de tal calibre que yo recomendaría a cualquiera que haya visto la 1ª temporada que se quede ahí y de ahí no pase, para que se quede el buen sabor de boca y esa novedad que ponía a una mujer como heroína, un producto verdaderamente apropiado o indicado para enaltecer la figura femenina: 

Este personaje lenguaraz lleno de fuerza, de contradicciones, segura de sí misma pese a sus inseguridades, rodeada de un cierto halo de fatalismo que le lleva a la soledad, a la misantropía y al alcohol barato, no duda en hacer lo correcto cuando llega el momento apropiado, pero en esta segunda tanda pierde el norte a ratos y parte de su sentido e idiosincrasia, aunque es cierto que su detonación interna no tiene tanto alcance como la de Trish, otra mujer caracterizada por su fuerza que ahora queda reducida a escombros de drogadicción, estupidez, egoísmo e ineptitud. Es alucinante cómo han dado la vuelta a la configuración del personaje. Ni una venganza personal contra la actriz explicaría tal saña.

Pero partamos de la principal premisa: dilucidar qué cuenta esta temporada. Yo creo que ni sus creadores sabrían responderlo. ¿Contamos el origen de los superpoderes de nuestra heroína? Venga, vamos a hablar de esas experimentaciones para salvar su vida tras el accidente de tráfico familiar, que en principio no parece mala idea, aunque en la práctica me sobran como mínimo 8 capítulos, o cuanto menos el relleno para secundarios que no llevan a ningún lado y un ritmo exagerantemente lento hasta que llegan los dos o tres últimos minutos y pasa algo; a lo mejor alguien se confunde y le da por decir que es la única serie de superhéroes introspectiva o con margen a un desarrollo psicológico.

Me surgen varias preguntas: ¿qué pinta Jeri con todo el tema del ELA? ¿Decir que hay timadores que se aprovechan de los más necesitados? Me gusta el trabajo de Leah Gibson y su Inez, que se gana la confianza de la abogada para acabar robándola. ¿Recalcar que la fortaleza de este personaje la lleva a superar cualquier vicisitud? ¿Así alguien puede decir que no importa que su trama siempre esté desligada de la principal, como si se tratara de un apósito mal adherido?

¿Qué pasa con Malcom, ese ex yonqui que pasa a ser el socio de Alias, para luego traicionar la confianza de Jessica porque de pronto le mola Trish, y finalmente dimitir? ¿Me tiene que decir algo que acabe medio asociado con ella en su nueva firma de abogados? ¿Importa algo el inspector Costa, el único que parece confiar en Jessica porque le agradece su intervención para aniquilar a Kilgrave? (Un Kilgrave al que se echa mucho de menos y que viene a decir en ese episodio en el que Jessica lo ve en alucinaciones que él fue el pilar de la primera temporada).

Lo de la antagonista, Alisa, una mujer con superfuerza tendente a cabrearse y matar, y el giro sorprendente de mostrarnos que en realidad era la madre de Jessica (bien Janet McTeer, aunque tampoco se puede hacer mucho con un personaje así), no justifica que luego no se haya sabido cómo manejar la situación, siendo la muerte la única salida posible para ella. Pocas ideas, poco originales, y tampoco basta con sacarse a un casero maestro en falsificaciones, Oscar (J. R. Ramírez), acompañado de Vido (su hijo, no su perro, ojo) para que haya un cierto interés romántico para Jessica.

De la temporada apenas salvo el episodio en el que vemos a una Jessica semiadolescente, estudiando en la universidad, que se enamora de un vivales y por el que lleva sempiternamente la chupa de cuero y nombra a su agencia de detectives como Alias, prefigurando la adicción a las drogas de Trish. Poco más.

Final anticlimático y larguísimo, que no resulta reclamo alguno para ver la tercera temporada prevista, ni siquiera a pesar de que Jessica tendría que partir de cero, sin amigos, incluso alejada definitivamente de su amiga y hermana Trish (imperdonable su última ocurrencia), la cual parece que ha conseguido lo que quería en forma de agilidad gatuna al someterse a uno de los experimentos del doctor Karl (Callum Keith Rennie). 

Un auténtico despropósito...


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