Los espejos venecianos. Joan Manuel Gisbert. Edelvives

(136 páginas. 9,50€. Año de edición: 2016)
Las estancias solitarias y llenas de misterio de un deshabitado palazzo de Padua van a ejercer una irresistible y profunda fascinación en Giovanni, un joven estudiante. La leyenda de Beatrice Balzani, la que nunca murió, una mujer que desapareció sin dejar rastro y que dejó de existir envuelta en la niebla del misterio, vive en el recuerdo de todos los habitantes de la ciudad.
Tal vez se trate de uno de esos clásicos de la literatura juvenil. Si bien me he resistido bastante a Gisbert por una mala experiencia en un instituto, aparte de que otro libro suyo tampoco me gustó demasiado, había que darle una oportunidad y lo cierto es que puede ser una buena lectura para 1º o 2º de la ESO, sobre todo por el escaso número de páginas,  factor que suele ser decisivo para que nuestros alumnos se decanten por leer. Una novelita de misterio sin muchas complicaciones en un ambiente palaciego de finales del siglo XVIII.

¿Qué nos ofrece Los espejos venecianos? 17 capítulos cortos, un discreto narrador omnisciente (a lo más que llega es cuando anuncia en el tercer párrafo: "Aún no podía imaginar que sus días en aquella ciudad pronto iban a verse afectados por circunstancias que le llevarían a olvidar el motivo inicial de su viaje"), un protagonista responsable, Giovanni Conti, que viene desde Nápoles para cursar estudios de documentación histórica, que pronto encuentra hospedaje muy cerca de un abandonado palazzo. Y si bien la impresión no es muy positiva, ni de la habitación ni de su hospedera, Alessandra, no tiene muchas más opciones.

El otro personaje adulto, aparte de los estudiantes, el profesor Giacomo Amadio, será uno de los primeros que le refiera el nombre al palazzo: Balzani. Y en el segundo capítulo aparece  el primer misterio en referencia a él: el legajo relativo a los Balzani está desaparecido. Poco a poco, la influencia de ese lugar atrae la atención de Giovanni, y más cuando encuentra la carta inacabada del anterior ocupante de la habitación, que refiere vagamente aspectos anormales provenientes de ese misterioso lugar.

Lena, una compañera de estudios (quizá un elemento anacrónico en la obra, aunque tampoco ahondará en un componente romántico, algo que nuestros juveniles lectores echarán en falta), será quien le refiera la maldición del astrólogo y le hable de Beatrice, la que nunca murió, la última del linaje Balzani, que fueron los banqueros más poderosos de Padua. Con Beatrice se dispara la leyenda, puesto que ella, aquejada de una extraña enfermedad que le causaba somnolencia, a la edad de 40 años (aunque a causa de la enfermedad aparentaba menos), desapareció misteriosamente.

Algunos aspectos más son revelados en torno a Beatrice, aunque el eje central de la narración y del misterio llega cuando Giovanni se decide a internarse en el palazzo, donde descubre los dos espejos venecianos, situados uno frente al otro, en muros opuestos, llenos de polvo, que arroja reflejos borrosos pese a la capa de polvo imperante sobre el azogue. Cuando Alessandra le exige abandonar la habitación porque el anterior propietario regresa, la imaginación del protagonista se dispara, dispuesto a arrojar luz al misterio en torno a Beatrice.

Otro compañero, Paolo, le ayudará en sus pesquisas, que le llevarán a introducirse clandestinamente en su propia habitación. La lectura de un libro sobre los espejos venecianos creados por Forlani, que hace referencia a secretos y artes ocultas, es otro detonante para que la historia avance, en la que se incluye un colaborador de Alessandra y una posible conspiración para que la desaparición de Beatrice no se aclare nunca.

En fin. La intriga prosigue con algunos elementos más, que llevarán a otra incursión al palazzo por parte de Giovanni, que al final experimentará la presencia de Beatrice, aunque sea en plena inconsciencia. 

No cabe duda de que este libro, más allá de los parámetros de obra juvenil, se cae por su propio peso, con un infame y decepcionante último capítulo con nombre estrambótico ("El teatro catóptrico"), en el que se da una vuelta de tuerca de lo más rebuscada y decepcionante. La pseudotrama de espionaje y confabulación es vapuleada, pero no es más que un cierre en el que se exponen explicaciones racionales a todo lo sucedido.

Al margen de ese desenlace frustrante, y obviando que hay un inexplicable uso rebuscado de léxico que obligará a nuestros estudiantes a hacer uso del diccionario, puede ser una buena alternativa a títulos ya demasiado manidos, como La tejedora de la muerte. Cuenta además con la posibilidad de leerlo en e-book, puesto que se encuentra en pdf.

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