The Americans. Temporada 4

(FX. 13 episodios: 16/03/16 - 08/06/16)
Uno de los mayores méritos de esta serie es que se sale de los cánones de cualquier producto de ficción que trate sobre los espías. Lejos del glamour o de la tensión desaforada que podría haber en cualquier James Bond o similar, el punto fuerte de The Americans ha sido el saber conjugar la faceta hogareña y (aparentemente) americana con esa otra cara para la cual fueron reclutados en la Madre Patria Rusa: tener al enemigo americano controlado cuanto menos.

Aunque ha pasado un año... Ojo, que vienen spoilers

Llego tarde a ponerme al día con esta serie, y quizá por eso hay que recordar el lío en el que estaban metidos esta pareja protagonista, puesto que Paige se había ido de la lengua al Pastor Tim y le había contado que sus papis eran espías. Así que cualquiera apostaba a que Philip y Elizabeth se iban a encargar del pastor y de su embarazadísima esposa. En fin, lío va y lío viene, porque por una parte o por otra, los avances rusos han ido retrocediendo. No en vano se nos deja ver que el gigante ruso está oxidándose y deteriorándose...

El caso es que lo esperable no se produce y optan por la táctica de hacerse amigos del pastor. Para eso, es especialmente dura Elizabeth, que le exige a su hija que no se separe de ellos aunque no le apetezca lo más mínimo. La mayor de los Jennings recibe un curso acelerado de hipocresía y operaciones encubiertas. Poco a poco, la que resultaba un personaje repulsivo y antipático, la mojigata pusilánime, ha empezado a parecerse un poco más a sus progenitores, aunque sea simplemente por su predisposición a defenderse (y su habilidad para mentir y manipular, al menos de cara a Matthew, el hijo de Stan, con quien empieza a relacionarse de manera más íntima). Descubrir que tienes una madre ninja no es moco de pavo...

Ha sido una temporada con un par de bajas sonoras: decimos adiós a Nina, aunque su arco argumental hacía tiempo que ya había dado todo lo que podía, y este adiós llega de manera inesperada y brutal, con un tiro de gracia por detrás en un juicio sumario de las cárceles rusas; en realidad nunca lo que estaba ocurriéndole, al lado del científico ruso, había interesado realmente.

Más sorprendente o más cruel, si cabe, es el caso de Martha, la secretaria que se enamoró del hombre equivocado. Stan estrecha el cerco en torno a ella y al final Philip decide que ya no puede correr más riesgos, así que opta por sacarla del país y enviarla a Rusia. Y si bien  se coquetea con un asesinato contundente por parte de Elizabeth o el propio Gabriel, sobre todo cuando la pobre mujer, aterrada y desamparada, a grito pelado le acusa de espía ruso (pobre Gabriel, que no tiene bastante con contagiarse de uno de los virus robados), Martha acaba marchándose y sabiendo encima que irá sola. 

El caso de Martha es el tiro de gracia para Frank Gaad, que se toma con filosofía su despido. Había tenido una espía en sus narices. Como quiera que se va a Tailandia con su mujer, parece que no es mal cambio... Hasta que los rusos le hacen una visita y acaba en tragedia, puesto que Frank muere intentando huir. Parece que eso puede hacer sospechar a Stan sobre Philip, el único quizá al que había dicho el paradero de su ex jefe, pero eso es uno de los aspectos que se tendrán que ver en temporadas siguientes.

Uno de los nombres propios más destacados de la temporada ha sido William (Dylan Baker, el estupendo Sweeney de The good wife), otro infiltrado ruso en una división americana de armas biológicas, el punto caliente en cuanto a los operativos de la guerra fría de aquel momento. Un personaje complejo, que cuestiona su patriotismo y preferiría quitarse de en medio, primero porque sus ideales ya no son los que eran y segundo porque desconfía de lo que puede significar un arma como ese en manos rusas, unas manos cuarteadas y envejecidas, no demasiado fiables.

Algo parecido le pasa a Oleg Burov, que colabora voluntariamente con Stan porque ve que no hay tecnología suficiente para que las armas nucleares estén seguras. Aparte de que ha perdido a su hermano en la guerra de Afganistán y ha pasado lo de Nina. Ni siquiera el romance con Tatiana (Vera Cherny) es motivo de alegría para él, que al final decide volverse a Moscú para estar con su madre. Un personaje que podría ocupar ese papel de contraespionaje parece que se disuelve, como también el propio Arkady, a quien cesan de su puesto por mediación americana.

Incluso la misma Elizabeth tiene, por vez primera, ciertos reparos en cumplir una misión. Y es que se hace amiga de Young Hee Seong, la esposa de su objetivo, una coreana con un brillante sentido del humor, con una familia modélica que ella tiene que destruir, con una jugarreta terrible a su marido, Don Seong. Estos secundarios elevan el nivel actoral, ya de por sí bastante destacado. La faena que les hace la deja tocada, y ya no está solo en ese sentido Philip, que hace tiempo, si hubiera sido por él, que hubiera cambiado de vida.

Un nivel notable el de toda la temporada, sin apenas altibajos, ni siquiera cuando Gabriel les otorga una especie de vacaciones al cesar todas las actividades venideras. Y si bien el cierre echa en falta algún cliffhanger más poderoso, hay que conformarse con la noticia de que los Jennings tienen la opción de regresar a Rusia. Su hijo Henry seguro que se conforma si hay videojuegos, y Paige ya sabe el pastel, así que por ahí no hay problema. Dudo mucho de que al final decidan huir, y sobre todo cuando se nos abre una posible trama con el hijo ruso de Philip, Misha (Alex Ozerov), el cual parece a punto de ir a buscarle a EEUU.

La buena noticia es que estamos a punto de quinta temporada, la que será penúltima, y a estas alturas será difícil que bajen el pistón.


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