The Night Of. Temporada 1


(HBO. 8 capítulos: 24/06/16 - 28/08/16)
Qué mejores Reyes que una suscripción a HBO (gracias, Reina Maga mía ;). Aunque no llega a tener el catálogo de Netflix, no está nada mal para una cadena que acaba de empezar, al menos en España. Sobre todo si te da por revisar esta miniserie de tan solo 8 capítulos y una horita de duración cada uno (excepto el último, de hora y media).

Contiene spoilers

Una serie de catastróficas decisiones son las que toma el joven Nasir Khan (estupenda la actuación de Riz Ahmed, toda una sorpresa verlo también en Rogue One), un muchacho (aparentemente) modélico, dedicado a sacar las mejores notas y ser un buen musulmán pakistaní: ¿qué hace este cándido o ovejil muchachito para que recuerde esa noche para toda su vida?: 

Le invitan a una fiesta y su mejor amigo le deja tirado con el coche, con lo que toma "prestado" el taxi que su padre, Salim Khan (Peyman Moaadi, quizá el menos convincente de todo el elenco), comparte con otros dos hombres. Deja subirse a una muchacha preciosa y problemática, Andrea Kornish (Sofia Black-D'Elia), y se deja llevar por su espiral de autodestrucción, basada en el alcohol y las drogas. La acompaña a su casa, se pone hasta arriba de éxtasis y no recuerdo qué más, juega con ella a la tontería de pasarse el cuchillo por entre los dedos (que le provoca un buen tajo a la chavala) y se acuestan.

Este primer capítulo, titulado The Beach, resulta bastante agobiante y claustrofóbico si no tienes ni idea de qué va, como me ocurría a mí. No sabía si por asuntos raciales le iban a robar el taxi los que se subieron en primer lugar para luego apalizarle, como pensaba que podría pasar con los dos chicos con los que se cruzan y uno de ellos le insulta, no sabes si la chica se va a desangrar por el tajo... Hasta que Nasir se queda dormido y despierta en la cocina. Sube y antes de despedirse, ve que Andrea (de quien no conoce ni el nombre) está llena de puñaladas. Ese era el punto de no retorno de la nochecita fatídica...

Naz, asustadísimo, sale pitando de allí, aunque se deja las llaves del coche (y su inhalador, y su cazadora...) y tiene que volver, por lo que al encontrarse la puerta cerrada rompe un cristal de la puerta (se hace sangre) y es visto por un vecino, que reporta a la policía movimientos sospechosos. Con los nervios, Naz hace un giro prohibido con el taxi y una patrulla policial le para. A pesar de que no le hacen soplar, la policía Wiggins (Afton Williamson) no se tira el pisto y le mete en el coche patrulla, justo antes de que los requieran para personarse en la casa de Andrea. 

Si antes no sabíamos qué podía pasar, ahora la tensión dramática se concentra en ver si descubren que el retenido por una infracción de tráfico es el principal sospechoso de lo que en seguida se revela como asesinato, para lo cual llaman al detective Dennis Box (muy buen trabajo de Bill Camp), un tío muy correcto y concianzudo a punto de jubilarse. Los nervios (del espectador) se trasladan a la comisaría, donde los policías no le prestan mucha atención a Naz, que no termina de reunir el coraje suficiente para huir de allí. Por el contrario, acaban reconociéndole y deteniéndole.

Uno que ha visto American Crime (la recomendadísima temporada 2) sabe que si te detienen no debes nunca hablar con la policía sino llamar a un abogado. A pesar de que no dice demasiado ni confiesa ser el autor del asesinato, hay demasiadas pruebas que le incriminan. Lo que podría parecer una noche desastrosa con una serie de desafortunadas desdichas sin fin, ponen su freno con la casual llegada del peculiar abogado John Stone (John Turturro está apoteósico), que se gana la vida con casos de poca monta y que está torturado por un eczema en los pies que le trae de cabeza. Ahí el espectador piensa que toda la mala suerte se conmuta en el instante en el que Stone vuelve sobre sus pasos y entabla conversación con Nasir, convirtiéndose en su abogado.

Todo eso es ese primer episodio que, no obstante, no va a derivar en una investigación al uso de lo que pasó esa noche, si bien es cierto que en ciertos flashbacks se volverán a determinados momentos y a determinados posibles sospechosos distintos a Naz: un chófer de coche fúnebre que da muy mal rollo, el tío que acompaña al bocazas que insulta a Naz antes de entrar a la casa de Andrea (que tiene antecedentes de violencias varias) y el padrastro de Andrea, Don Taylor (Paul Sparks, que ya destaca en House of Cards, aunque muchos le recuerdan por Boardwalk empire), un cazafortunas sin muchos escrúpulos.

Vamos a tener la evolución procesal del caso, por una parte, y por otra la evolución de Nasir en prisión, donde tiene que curtirse para que no le maten (no están muy bien vistos los presuntos violadores). Además está el drama familiar de los Khan, que no pueden permitirse las costas del juicio, incluso a pesar de que Stone rebaja sus honorarios, y a pesar de que son ayudados por el oportunismo de Alison Crowe (Glenne Headly), una abogada que busca reconocimiento y acepta el caso pro bono; además, pierden la confianza en su hijo, al menos su madre, Safar Khan -Poorna Jagannathan-, que deja de acudir al juicio, y el hermano pequeño, Hasan (Syam M. Lafi), que se ve perjudicado al tener que abandonar el instituto.

Aunque el ritmo es más bien lento y proclive al detallismo, los capítulos transcurren con agilidad porque están muy bien narrados. La complejidad de los personajes es uno de los puntos fuertes de la serie, tanto del protagonista Nasir, que se endurece por momentos y demuestra una rabia interior y unas dobleces que le alejan del chico bueno que parecía, como del propio Stone, que  vacila entre el egoísmo y la generosidad a intervalos casi equidistantes (como se ve con el gato que acoge sí pero no, devuelve sí pero no). 

Por no hablar de otros muy interesantes personajes: Freddy Night (Michael Kenneth Williams), el "capo" de la prisión, un ex boxeador metido en drogas e imbuido en la espiral carcelaria, a quien hay que creer cuando afirma que protege a Nasir porque le estimula su cabeza; Chandra Kapoor (Amara Karan), la asistente de Crowe que se hará cargo del caso cuando su jefa lo deje, y que cometerá varios errores flagrantes; o  Helen Weiss (Jeannie Berlin), la fiscal, una mujer calmada, rigurosa y legal que se aleja de la habitual imagen de este tipo de personajes.

El final suscita bastantes polémicas, como siempre sucede con finales abiertos o que no muestran a las claras si Nasir mató o no mató a Andrea. Eso no es lo importante, como sugiere la última escena de nuestro protagonista, a quien el paso por la cárcel, como casi siempre suele suceder, le deja bastante marcado (porque sí, es fácil decir que meterse en drogas es decisión personal suya, pero habría que ver de qué distintas maneras hubiera podido actuar el chico). Él es el eje de lo que se quiere contar, junto con el devenir del errático pero honrado Stone. 

El sello HBO, en este caso, es garantía más que suficiente para un producto que sí, sigue en una senda no demasiado novedosa en cuanto a que no deja de hablar de un asesinato y su posterior investigación, pero que lo resulta siendo gracias a su tratamiento (y a la calidad de la producción).

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