Game of Thrones S06E08. No One

(13/06/06)
No defrauda este episodio con título tan sugerente, no, y eso que aún lo más espectacular está por llegar. Más allá de Caminantes (White Walkers), de guerras sin cuartel entre bastardos y de dragones destrozando embarcaciones enemigas, podemos extraer mucho más jugo en un episodio que ha tenido de todo y que nos enfila hacia el vértigo de los dos últimos capítulos.

Contiene spoilers

Un episodio perfecto para mi gusto es aquel con estructura circular, que podría empezar y terminar en el mismo punto, y eso lo tenemos aquí. Arrancamos (y finalizamos) en Braavos, con una lady Crane en el papel de Catelyn (nombrada para generar unas expectativas que luego no se cumplen, por otra parte), tras haber actuado siguiendo las indicaciones de Arya, enriqueciendo su papel. De hecho, le tienta con dedicarse a las tablas y viajar con ella a Pentos, y aunque parece dudar, al final nuestra niña loba rehúsa. Me dejo el final para después...

Porque este episodio ha contenido mucho más de lo que se nos ha mostrado o lo que se nos ha dicho. Dos momentos ejemplifican esto que comento: cuando Tyrion se despide de Varys  (en misión para ganar adeptos en Poniente - Westeros) y se da cuenta de que el eunuco se ha convertido en un gran amigo. Siente lástima y aunque no lo expresa a las claras, en la manera compungida de mirarlo y ese apunte antes de que se vaya de que es el enano más famoso de la tierra dice mucho más de lo que las palabras enuncian. Más adelante confiesa que le gustaría cultivar su propio viñedo, La delicia del Gnomo (genial cuando uno sabe reírse de sí mismo), que daría a probar solamente a sus verdaderos amigos. O la despedida con la mano, a distancia, uno en lo alto del castillo, otra huyendo en un pequeño esquife, entre Jaime y Brienne. Ella, enamorada de él, ha salvado tener que luchar; él sabe que esa mujer le haría mejor persona que estando con Cersei, pero ese amor no lo puede elegir.

Los momentos más violentos del episodio vienen a manos (o a hachas) de los Clegane. Primero Sandor, embistiendo como un toro desbocado y destrozando cabezas y testículos a hachazos, y luego Gregor, que descabeza a un gorrión como si de tal pájaro se tratase. Brutal y espectacular, y no sé si del todo casual este paralelismo: ¿lucharán entre ellos? Parece que no, a tenor de los posteriores acontecimientos. El caso es que el Perro nos deja una de esas frases lapidarias: "Eres un idiota en esto de morir", tras reprobar las últimas palabras de uno de los incautos de la Hermandad con quien se encuentra.

Aunque para encuentros, más destacado es el de Beric Dondarrion (a quien el Perro lanza pullas sobre su arte de resucitar) y Thoros de Myr. En la conversación que mantienen se vuelve a hablar del destino de este hombre tan primario, a quien se le ha alejado de su verdadera naturaleza: la lucha, la guerra, la destrucción. Ha tenido que servir a un rey durante mucho tiempo como si fuese una mascota amaestrada y no ha podido seguir sus verdaderos y sanguinarios instintos. Por eso lo que le proponen parece tentar a nuestro renacido personaje: únete a nosotros para luchar contra el ejército de White Walkers (contra el cual, lo lleva claro, por cierto, puesto que el principal arma contra ellos es el fuego...). El ebrio sacerdote rojo, por medio del dios de la Luz, y su reducida legión de supervivientes, parecen ser los únicos por aquellas tierras sureñas en saber cuál es la lucha más importante... 

Este ofrecimiento resulta interesante por una parte, puesto que vislumbramos la finalidad de la "resurrección" del Perro, aunque nos aleja de una posibilidad que parecía rondar: y es que la aparición de lady Corazón de Piedra (lady Stoneheart) explicaría un envilecimiento de la Hermandad sin Estandartes, pero de la manera que lo han resuelto se trataba de un acto vil de tres renegados sin un promotor detrás.

No ha hecho falta que saliese el Gorrión Supremo para que este le haya dado otra paliza a Cersei. De nuevo nuestra taimada reina (regente) sufre un revés, que es más doloroso al recibirlo por parte de su pusilánime y marionetil hijo Tommen (solo me da más rabia el capullo del tío Kevan, no sé por qué). Ante la prevención de un juicio por combate en el que la Montaña sería invencible, se prohíben por ser injustos y una baza para regentes corruptos. De poco le valió su enérgico "I choose violence"  previo delante de su abducido primo Lancel. A tomar por culo la estrategia para salvarse del oprobio del Gran Septón Baelor ante los siete. 

La única baza que le queda es la de Qyburn, que menciona algo de los Pajarillos (¿qué podrá ser?). Lo único que tengo claro es que veo imposible que la propia Cersei, para salvar su cuello, instigue contra su hijo. Es una bruja y calcula rematadamente mal sus propias fuerzas y las de sus contendientes, pero no me gustaría que su personaje se simplificase tanto. Uno de los aspectos positivos de esta serie que no hay buenos y malos del todo (salvo algunas excepciones). Lena Headey, por otra parte, está dando un espectáculo interpretativo, con los nuevos registros que está adoptando.

A Aguasdulces (Riverrun), llegan Pod y Brienne. Llegan esperados reencuentros: primero la escena secundaria de los escuderos, que me ha remitido a nuestras comedias de capa y espada de Lope y compañía, en la que Bronn le ha dado lecciones para sobrevivir en escaramuzas de lucha menos honrosas que las de los caballeros. Y luego el plato fuerte con Jaime y Brienne, que intenta convencer a Pez Negro (Blackfish) para que ayude a Sansa (la cual, por otra parte, falla como falla su escudera, de modo que a Jon, que no ha salido por segundo capítulo consecutivo, se le complican las cosas para su inminente guerra de bastardos). 

Como predijo Jaime, Blackfish es testarudo y no se aviene a dejar el castillo. No me ha gustado nada el final que le han dado a este personaje, tendría que haberse ido a ayudar a su familia, y más cuando los suyos le demuestran esa incomprensión que lleva a que Edmure, por medio de un Jaime cada vez más próximo a Tyrion en cuanto a inteligencia, a deponer las armas contra sus atacantes. La debilidad de este Tully contrasta contra la valentía de un personaje que podría haber dado más juego. El objetivo del manco de oro está logrado, aunque difícil tiene poder ayudar en algo a su amada, a quien llega a anteponer incluso por encima de su propia conciencia. ¿Cómo vives contigo mismo? Seguro que mal, pero vuelve a remitirse a la misma actitud que en aquel pretérito primer capítulo, cuando, antes de arrojar a Bran por la torre, musitó un "las cosas que hago por amor"... 

En Mereen, aunque Tyrion se las prometía felices con su estrategia de pactar con los esclavistas, y aunque inicia un prometedor acercamiento a mantener conversaciones distendidas con los estirados y serios Missandei y Gusano Gris (Grey Worm), la campana hace presagiar malos augurios. Por un momento parecía que la flota de los Greyjoy había cogido el turbo, pero no, un asedio se inicia y el asunto tiene tan mala pinta que solo queda refugiarse en la pirámide. Menos mal que entonces aparece Daenerys. El subidón de su llegada es proporcional al disgusto cuando se nos hurta una escena de fuego a los barcos y solo vemos a Drogon alejarse... A lo mejor nos lo muestran luego.

La maldita de Waif le pone contra las cuerdas a Arya. Asesina de manera brutal a lady Crane y emprende una persecución que tiene muy mala pinta, herida como está, con esa imagen de la naranja tronchada como imagen perfectamente visual de su estado actual. Por más saltos que dé, más recovecos que busque, la sicaria del Dios de las Muchas caras (Many-Faced God) se muestra implacable. No contaba con que todo era una estratagema para que la maldita bajara la guardia y menospreciara a su rival, que en cuanto se ve donde ella quería, apaga la vela de un mandoble de Aguja y...


Fundido en negro. Gotas de sangre en la Casa de Blanco y Negro. No podía ser otra la cara que la de Waif. Lástima no haber visto su muerte, pero lo importante viene después: "Finally a girl is no one", le dice Jaqen H'ghar. Y la contestación de Arya no puede ser más emocionante: "A girl is Arya Stark of Winterfell, and I am going home!". La formación de nuestra indómita heroína ha terminado, como parece indicar la enigmática sonrisa de aprobación del que probablemente no haya dejado de ser su mentor.

Cada vez, pues, hay menos "no one" en esta serie. Todos con su personalidad bien fijada, o modelándose de una manera que nos acerca cuanto menos al final de esta temporada que vuelve a repuntar hacia arriba. Sólo quedan dos episodios, pero acercarse al penúltimo son palabras mayores. ¿Lo volverán a conseguir de nuevo?


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