The Good Wife. Temporada 7. Y se acabó...

(CBS. 22 episodios: 04/10/15 - 12/05/16)
Podemos hacer un doble análisis con esta gran serie que nos deja ya (y que nos debió de haber dejado antes): si el análisis es de conjunto, estamos ante una de las series más elegantes e interesantes de esta gran época dorada de la televisión; una serie de abogados que era mucho más, que era ascensores, era cuestionarse aspectos judiciales, políticos, morales, familiares y amorosos. Era un icono de la fortaleza y de la independencia como Alicia Florrick, era un triángulo pluscuamperfecto con su taimado e infiel marido Peter Florrick y su amante Will Gardner; era el arrojo valiente y contundente de Kalinda Sharma; era el buen hacer de la feminista e inteligentísima Diane Lockhart; era la media sonrisa seductora de Cary Agos; era la pléyade de secundarios brillantísimos como Eli Gold, David Lee, Jackie Florrick, Louis Canning, Lucca Quinn, Lemond Bishop, Kurt McVeigh, Elsbeth TascioniGrace Florrick...

Si no hubiesen existido (o no hubiesen hundido el pulso) las temporadas seis y siete, estaríamos hablando de una serie memorable, de un notable alto rozando el sobresaliente, una obra de arte y una de las mejores series de abogados (y mucho más). Pero por desgracia, decayó inexplicablemente en el primer tercio de la temporada anterior y nunca más remontó el vuelo. Lo que antes era una sinfonía conjunta cuya voz principal era Alicia y sobresalía, lo que antes tenía un tono y un impulso grupal, un coro de voces sincronizadas y armónicas, se convirtió en un monólogo desafinado de Alicia, una impuesta cuota de pantalla y de protagonismo que fagocitó todo lo demás.

Cabe pensar en egos: Josh Charles quería nuevos retos interpretativos y no quedarse encasillado en su sensual y cercano Will Gardner y Juliana Margulies, dicen las malas lenguas, nunca soportó el carisma de Archie Panjabi y quería más y más focos apuntando a su palidez. Cuestiones externas con las que los guionistas han debido de ir adaptándose y que no han podido superar. 

Uno de los personajes estrella como la resolutiva Kalina salió por la puerta de atrás y fue como si todo el conjunto se descabalase. De pronto, personajes (como Robyn) quedaban olvidados como si nunca hubieran existido, otros que empezaban a despuntar (como la propia Grace ayudando a su madre en el bufete propio) se descolgaban, Cary se quedaba huérfano de relevancia tras haber sido absuelto de su acusación y penaba como un fantasma encadenado, a Diane le dejaban las migajas de minutos sin importancia, el resto de secundarios quedaban relegados a anecdóticos sin continuidad... Sólo importaba si Alicia se calzaba a Jason Crouse tras haber coqueteado con Finn Polmar o Elfman. Se repetían temas y tramas (el político en 1ª persona de Alicia ha sido una de las peores decisiones, alejándola del estrado, que si dejo el bufete, que si monto uno, que lo vuelvo a dejar, que si me hago independiente para volver a volver...) y se nos daba la murga con el rollo de las escuchas. Lo metarreferencial no tenía la elasticidad de épocas anteriores.

Aplaudí la manera de lidiar con el asesinato de Will, pero viendo el último episodio (y bueno, la trayectoria en general ya referida), y ojo que vienen spoilers..., el impacto de una escena como la del Will imaginado y Alicia diciéndole "I'll love you forever" (aún se me ponen los pelos de punta al recordarlo) hubiera sido de magnitudes épicas y dramáticas. Lágrima viva, vaya. Pero no. Y aunque escuchar la voz de Gardner haya sido como una especie de anestésico que nos ha hecho olvidar un poco que la deriva ha sido considerable, todo volvía a estar encorsetado, forzado. El mismo Will parecía cumplir un trámite con Alicia. Y mientras nos podíamos morir esperando que hubiera algún tipo de homenaje similar para Kalinda y Cary, más allá del fondo de pantalla con las Bahamas o con esa escena que nunca llegó para despedir a Kalinda. También ha sido utópico esperar que hubiera algún tipo de cierre con esos personajes episódicos. Sólo importaba cerrar casos de poca monta que daban vueltas y vueltas sobre sí mismos y meter o no meter en la cárcel a Peter, otra vez.

Porque parecía que la única obsesión era darle una cierta circularidad a la historia. Superponer imágenes de la Alicia del episodio 1 con la del último, y de ahí la rueda de prensa, los pasillos traseros, o la bofetada final que recibe muy merecidamente Alicia por ser una perra con Diane y su marido. La precipitación y la inaudita insistencia en darle minutos y momentos al componente político de la carrera de Alicia se han mantenido hasta el final, y si en las cinco temporadas anteriores solo se recuerda la cagada del marido rana de Kalinda, en esta última temporada las inconsistencias han venido en tromba.

Así que si hacemos una valoración de la 7ª temporada, sólo se salva Lucca y poco más (bueno, si eres mujer salvarás a Jason, aunque su final haya quedado en llamada perdida de Alicia). Algo similar a la 6ª, lo cual hace pensar que le han sobrado al menos 30 episodios para habernos dejado un mejor sabor de boca. Porque tratar de colarnos un final abierto cuando lo principal se estaba quedando en lo sensacionalista, si Alicia elegía a Jason o se quedaba con su marido en la cómoda situación de separada, no es una buena jugada tal y como han dispensado estos últimos capítulos. Sí, me parece muy interesante comentar la evolución (o involución) moral de Alicia y cómo cada vez se parecía más al denostado Peter, pero la verdadera fuerza de TGW se la daban los Eli, las Jackies, los Carys y las Dianes. En fin... Una pena. Más que el que se acabe, la forma de acabarse. Pese a todo, muchas gracias por tantos buenos momentos. Esperemos que la impresión final no desvirtúe con el tiempo la consideración global, como le pasara a Dexter...

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