Game of Thrones. S06E02. Home

(01/05/16)
Atención, spoilers

La introducción de la nueva temporada termina definitivamente con esa escena última tan ansiada. A partir de ahora, cualquier cosa es susceptible de ocurrir. Y ocurrirá. El pasado y el futuro se dan la mano, y el presente avanza de una manera vertiginosa, por más que hayan pasado seis temporadas y muchos opinen que esta es una serie lenta en la que no ocurre nada. Como si no fuera importante que Bran haya viajado a casa, a un Winterfell en el que Ned es el niño que una vez fue el propio Bran, acompañado de Benjen y visitado por Lyanna; como si Cersei no pareciera irreconocible al eludir una confrontación directa quizá por primera vez en toda la serie; como si Tyrion no fuera uno de los personajes más valientes de Westeros; como si las pruebas que pasa Arya no recordaran a las tres tentaciones de Cristo; como si la fe de Melisandre no dependiera de la confianza de Davos... Dos episodios a un nivel excepcional son la antesala de algo grande:

De la primera escena sólo diré una cosa: Max von Sydow en el papel del Cuervo de los Tres Ojos. Solo con verle, te haces una idea de la importancia de GoT. Prestigio, respeto. Nos conecta con el pasado, tan importante en el universo creado por George R.R. Martin. Ver viva a Lyanna no tiene que ser simplemente motivo de alegría para los que somos unos fanáticos, sino que puede dar respuestas importantes, pues no por algo ha aparecido de forma casi recurrente (la temporada pasada, sin ir más lejos, en la conversación entre Meñique y Sansa, en la cripta de los Stark). El misterio de su secuestro por Rhaegar Targaryen puede relacionarlo con otro de los secretos más importantes (no es spoiler, es una teoría). Lo que está claro es que Bran va a ser fundamental en lo que tenga que pasar. Meera tendrá que apoyarle más, como le dice ese ser que creo que se llama Leaf.

De este inicio, también hay que destacar a Hodor. Un Hodor que debió de sufrir algún tipo de trauma, pues este "heredero de gigantes" hablaba y, aunque tímido, mostraba una inteligencia normal. Y si bien la (no tan) Vieja Tata no le dejaba luchar contra los Stark, estaba predispuesto para ello. ¿Qué tipo de experiencia sufrió, creándole tal trauma que ahora solo es capaz de repetir su nombre (que no es su nombre, a saber si tiene algún otro significado esa palabra)? El caso es que ojalá volvamos allí. "I was home". Todos lo estábamos. Y salir de allí nos parte el corazón.

En la segunda escena, vamos a Castle Black. La frase del capítulo, con permiso de Tyrion y su "That's what I do: I drink and I know things", le pertenece a Davos: "Perdón por lo que estáis a punto de ver", dice al desenvainar su espada, ante los requerimientos torticeros de (sir) Thorne. La llegada del Gigante (vemos lo fácil que es para él chafar a un tío) y de Tormund cambia las tornas para el grupo de sediciosos, que tienen suerte de que Edd el Penas les confine a las celdas, cuando más de uno ansiaba una respuesta más sanguinolenta, al menos para el rastrero de Olly

Uno de los aspectos más loables de GoT es la evolución psicológica de los personajes. A Davos y Melisandre me remito. Rememorando su primera escena juntos, creo que en la segunda temporada, cuando la Pelirroja sembraba el terror amparada bajo el visto bueno de Stannis, Davos era el único capaz de enfrentarse a ella o mostrar su disconformidad con sus métodos. La odiaba y temía a partes iguales, y para Melisandre este hombre le suponía apenas un rescoldo de admiración, porque pasaba bastante de él, le resultaba insignificante. Y ahora, Davos, que ve en Jon Snow un representante de la dignidad y de lo que debe ser un caballero recto y honrado, requiere de esta mujer para que obre un milagro. Cree en ella, no en el dios al que representa. Y la falta de fe de la mujer se reemplaza por la de este admirable hombre que es uno de los mejores personajes de la saga.

Tenemos el segundo cerebro espachurrado en la siguiente escena, la que nos lleva a Kingslanding, con un tontín que va alardeando de su tamaño y lo mucho que le gustaba a Cersei. Montaña no se anda con contemplaciones, y por eso choca todavía que la reina regente hasta no ha mucho eluda una confrontación. Como se lo ha pedido Tommen... La escena con su tío-padre Jaime ante el cadáver de Myrcella es buena, un simple preludio de la que vendrá después con el Gorrión Supremo: ¿Qué pasa con mis pecados?, le espeta un Jaime desafiante con ese hombre y con los dioses al que el brazo armado de la Fe Militante le protege, al igual que Cersei quiere proteger a su hijo: "Always".

En Mereen, Tyrion sigue ganándose adeptos y admiración. Su escena con Rhaegal y Viserion es maravillosa, como maravillosa es la caracterización de los dragones: "Don't eat the help". El enano siempre había soñado con montar un dragón y muestra su admiración, al mismo tiempo que su pánico: "la próxima vez que tenga una idea estúpida, pégame", le dice a un Varys sobrecogido en la entrada de la caverna donde antes estaban encadenados los dragones. El hecho de que estos no hayan carbonizado a Tyrion dispara muchas teorías, como la posibilidad de sangre Targaryen en el pequeño de los Lannister, como se apunta en todoseries.

Arya supera las tres tentaciones que le plantea Jaqen H'ghar, que le ofrece a nuestra ciega heroína comida, techo y vista, aunque ella, tenaz, valiente e incorruptible, jura tener "no name". Se gana el derecho de dejar de mendigar y pasar a un nuevo estadio de entrenamiento.

En el Norte, una de las sorpresas viene -cómo no- a manos de Ramsey, que asesina a Roose Bolton (su padre), cuando a este le anuncian el nacimiento de su hijo varón. Con todo lo inteligente que había mostrado ser Bolton, esa confianza depositada en el psicópata y voluble de su hijo (que quiere arrasar, ayudado por los Karstark, con la Guardia de la Noche para minimizar el daño que le hace la huida de Sansa) rozaba lo estúpido. Todos sabíamos que en cualquier momento se iba a rebelar contra él, y así fue. Lo raro ha sido el momento casi humano en que aparta la vista cuando los perros atacan a su madrastra Walda, que podría al menos haber intentado salir corriendo, la muy sonsa... (No he oído a los defensores de los telespectadores quejarse de esta muerte, por cierto, que roza la crueldad de la quema de la hija de Stannis, qué raro...).

Theon y Sansa protagonizan la escena tierna con ese abrazo redentor y la que, junto a la de Bran en Winterfell, dan lugar al título del episodio. Aunque nos dé pena que el que debería ser heredero de los Greyjoy abandone a Brienne y la pelirroja, la odisea por la que ha transitado este casi despojo de hombre por culpa del sádico tiene que llegar a su fin. No se encontrará, eso sí, a su llegada a las Islas del Hierro, un clima propicio. Y no porque con Balon Greyjoy (juraría que han cambiado al actor que lo daba vida) fuera a ser más receptivo de no haber muerto asesinado por su indómito hermano Euron ("I'm the storm, I'm the god, brother", vaya escenita en el puente colgante bajo la tormenta, escena que confirma las sospechas que había en los libros sobre la muerte de este personaje). Yara tampoco lo tendrá fácil en su derecho a la corona de los Kraken. Esta trama, paralizada en estas temporadas, va a resultar clave para el devenir de las aspiraciones al Trono de Hierro.

Y acabamos con esa respiración agónica tan esperada. Fantasma es el primero en anticipar el regreso de Jon Snow tras una emocionante y muy bien llevada escena en la que la sacerdotisa de R'hlor confirma que ella tiene también el don de devolver la vida. Chapó para Carice van Houten porque su cara refleja las dudas, el miedo, la esperanza y la decepción, y nos arrojan una bruja roja muy distinta de la que conocíamos. Si Ramsey confirma sus intenciones, esperemos poder decirle pronto eso de... "You know nothing, Ramsey Bolton".

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