Game of Thrones. S06E01. The Red Woman

(24/04/16)
Hay pocos placeres que devienen en tortura con facilidad. Lo que ocurre con esta serie es uno de los mejores ejemplos. Esperar un año entero a que haya nueva tanda de episodios es algo apenas comparable a tener que esperar a que llegue el próximo lunes. Después de que por fin la cuenta atrás se pone a cero y aparece el letrero de la HBO y no es ni Girls, ni True Detective, sino que a continuación llega ese anillo y esa sintonía, se te ponen los pelos de punta, como escarpias. Ni "previously" ni hostias, a palo seco te devuelven a Westeros. Y quien no se acuerde de lo que había pasado, que revise los múltiples resúmenes que proliferan en las webs. Además, este año viene con un aliciente: ese pequeño placer que provoca que todos estamos igual ante lo que está por llegar. Nada de lectores que se regodean ante alguno de los momentos cumbres de las novelas porque la serie ha alcanzado y va a sobrepasar a los libros.

Agárrense a sus asientos porque llegan...

¡Spoilers!

Como he leído en Asesino en serie, este primer episodio es un ejercicio de resituación de las piezas. Recordemos que el último episodio había dejado un desastre incomparable, de modo que en los primeros momentos afrontamos las últimas bajas que nos habían llegado, o confirmamos que algunos personajes no han muerto, como Sansa y Theon, despeñados del castillo, pero sanos y salvos. De los pocos. Porque abrimos y en nada tenemos tres cadáveres: el de Jon, el de la perrera Myranda y el de Myrcella.

El episodio es meritorio porque se nos lleva a casi todos los frentes. Salvo Bran, Sam y Gilly, vamos de Norte a Sur recorriendo toda la geografía de esa maravillosa y carismática intro, todos los personajes de este universo propio.

Lo primero, claro está, es lo último: Jon Snow muerto en la nieve, como una redundancia demasiado dolorosa. Sir Davos, uno de los personajes más queridos, lo descubre, y se reagrupa con Edd el Penas y algunos fieles más para trazar un plan de contraataque contra Sir Alliser Thorne, que no tarda en confesar su crimen desde esa posición de superioridad que le otorga las últimas decisiones polémicas del Lord Comandante, como la de dejar atravesar a los salvajes las murallas del Muro. Hay dos posibilidades: confiar en la Mujer de Rojo y recurrir a Tormund y sus salvajes, quienes deben tanto al recién fallecido. De lo primero nos ocuparemos al final, porque ese final es lo que prevalece de todo el episodio.

Y no porque los otros frentes no sean meritorios: quizá lo más emocionante es la escena entre Sansa, Theon, Brienne y Pod. Estos últimos llegan en auxilio de la pelirroja y del que poco a poco va escapando de su pellejo hediondo justo a tiempo, y el juramento de vasallaje que las dos mujeres recitan es muy emotivo. Antes, un diálogo entre Ramsey y su padre, Roose Bolton, nos confirma la que sería cuarta muerte, la de Stannis, que era una de las que estaba en el aire al no haberse visto en pantalla. El sádico más cruel y loco de los Siete Reinos está a punto de parecer un ser humano al llorar la muerte de su "amada" Myranda, jurando causar un dolor 1000 veces redoblado, hasta que luego nos devuelve a la realidad de su psicopatía diciendo que su cadáver dé de comer a los perros.

En Kings Landing, también resultaba interesante ver la reacción de Cersei después del Paseo de la Vergüenza. Y no defrauda, aunque sí sorprende. Deja de culpar por primera vez en mucho tiempo a su hermano enano para mostrarse afligida y rendida contra el destino, contra esa profecía que dictó la bruja años atrás (la apertura de la quinta temporada, recordemos). Jaime es el que se muestra más beligerante y nos crispa los puños (y nos ponemos a su lado) cuando pronuncia el "fuck the destiny". El hermanísimo clama venganza, y como el Gorrión Supremo no nos cae nada bien cuando nos muestra el cautiverio de la bella reina Margaery, atormentada por la septa Unella, esperemos que la consiga. La aparición tangencial de la Montaña será clave en esta "reconquista".

Como siempre, lo más endeble del episodio fue lo relativo a Dorne. Que el rey Doran Martell, su jefe de la guardia Areo Hotah y el príncipe Trystane ya sean historia a manos de Ellaria Sand y las Serpientes de Arena, no nos resulta relevante, por más que sea el inicio de la confrontación entre sus reinos. Nada que ver con el interés que concita Tyrion conversando con Varys. Hay que bajar de lo alto de la pirámide para evaluar la situación de Mereen y no parece sencilla. Con la desaparición de Daenerys, la supervivencia parece más que delicada, con una conspiración en marcha. 

¿Y dónde está nuestra Khaleesi? Pues de vuelta a sus orígenes: ni más ni menos que prisionera de los dothraki, a manos de Khal Moro. Le dispensa un trato de favor al saber que fue esposa de Khal Drogo, pero le anuncia un futuro de viudedad en Vaes Dothrak. Poco parece que van a poder hacer sir Jorah y Daario si no cuentan con la ayuda de algún dragoncito...

Otra para la que el futuro se ve oscuro (je) es Arya. La pobre tiene una ceguera como siguiente paso para lo que yo estimo que es un aprendizaje, como se ve con la disputa a palos con Waif, que aunque parece disfrutar con la paliza que le pega, tiene que haber un trasfondo de darle nuevas (y muy duras) enseñanzas para la transformación de Arya en una máquina de matar y vengar. O lo que le tengan deparado a este indómito personaje.

Y volviendo al principio y a Melisandre, lo más comentado y lo que más intriga produce es esa transformación de nuestra sexy pelirroja en una anciana de por lo visto más de 400 años. Muchos lo achacan al collar que lleva (algo que sería un error grave de continuidad porque en temporadas anteriores ha aparecido sin él y sus tetas no eran pasas arrugadas, ni mucho menos), pero yo apunto la posibilidad a que la sacerdotisa ha perdido la fe en el dios R'hllor, el Señor de la Luz. Ha perdido a Stannis y a Jon lo había visto también en las llamas, y por eso se muestra tan circunspecta y confusa. Es decir, que nuestras esperanzas por la resurrección de Jon se vienen un poco abajo, a no ser que esta situación tan sorprendente cambie...

Comentarios

Luis J. del Castillo ha dicho que…
Pues sí, un episodio de "recolocar" piezas y situarlas para un futuro. No ha habido grandes cambios, pero al menos comprendemos mejor hacia donde se dirige cada personaje en esta temporada y también que hay muchas cosas que aún no conocemos. Me supo a tan poco este capítulo que tenía la sensación de que no habíamos avanzado nada, aunque con tu repaso he podido comprobar que al menos existen algunos cambios relevantes, como la situación de Sansa.

Estoy deseando ver qué nos ofrece Bran, la verdad; lleva desaparecido mucho tiempo y creo que puede ofrecer claves interesantes.

Ahora a esperar, no queda otra.

Un placer leerte, Juli :)
¡Un saludo!
Luis J. del Castillo
Juliiiii ha dicho que…
También he leído en Quinta Temporada (el blog de El País) que en GoT se juega con las reglas clásicas de la narración: introducción, nudo y desenlace, en cada una de las temporadas. Pero sí, a mí al menos no me decepcionó y tuvimos avances, o inicios de esos avances próximos.

Muchísimas gracias por tu comentario, Luis. En breve, segundo episodio ;)

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