Steins;Gate 1. Yomi Sarachi

(Nº Páginas: ¿? 8€. Año de edición: 2010)
Mi 1ª incursión en el manga, más allá de las series niponas, ha sido este título, que en realidad es una serie de tres números. Cuenta la complicada y sugerente historia en la que Rintarou Okabe, también conocido como Okarin, un científico un tanto estrafalario, inventa por casualidad una máquina capaz de enviar mensajes al pasado, algo que trastoca las líneas temporales por lo menos desde su punto de vista, ya que nadie a su alrededor se da cuenta de dichos cambios salvo él.

Entre la dificultad por los saltos temporales y la añadida circunstancia de la especial lectura de los mangas, que empiezan por el final y requieren de una lectura inversa (qué follón mezclando páginas donde empiezo por la derecha, otras por la izquierda, unas por la viñeta más escorada, otras por las de abajo porque no me cuadraba lo que leía...), tengo que reconocer que me he enterado poco de esta original historia, nada favorecida por la condensación de personajes en muy pocas viñetas.

Por suerte, no ha sido una percepción particular porque he leído que está basado en un muy popular videojuego y que el cómic fue una adaptación. Y dicha adaptación se comprimió bastante. El atractivo de una edición de bolsillo, muy manejable, tintada en blanco y negro y en un tamaño pequeño se ve reducido por un precio bastante elevado; por otra parte, se nos introduce como a empujones en la trama; si esta trama fuera sencilla, vale, pero si nos van a hablar de líneas temporales paralelas y demás, estamos perdidos. Los seis capítulos y sus títulos (sobre todo los dos últimos: homeostasis de la teoría del caos) no ayudan mucho.

Te aparecen personajes de la nada y se unen al laboratorio de Okarin sin más, algunos de ellos desapareciendo tras mandar algún mensaje. Los dibujos japoneses son muy interesantes y están metidos casi en nuestra idiosincrasia (Bola de Dragón, Ranma, Oliver y Benji...) y quieres disfrutar más de lo que te deja este título, que te echa para atrás si no en el manga, sí para seguir los siguientes números de esta saga tan rocambolesca y tan deslavazada.

¿Quién es Okarin y qué busca o qué pretende? ¿Quién Mayuri Shiina, la locuela que le acompaña a una conferencia científica que imparte la superdotada Kurisu Makise en Akihabara? ¿Por qué se pelean cada dos por tres Okarin y Kurisu? ¿Por qué hay un satélite incrustado en un edificio? Aparece Daru, un gordito con gafas y gorra, un hacker, de la nada. Se nos habla de una organización, SERN, que dominaría el mundo gracias a su máquina del tiempo, y no se sabe si John Titor, un tío que dice venir del futuro, existe o no, aunque en relación a él está un viejo ordenador, el IBN 5100. Se añade al grupo de Okarin Moeka Kiryu, que apenas habla y lo escribe todo con su móvil... Más tarde Ruka Okabe, la chica preciosa que en realidad es un hombre (¿?), se incorpora al grupo... 

En fin, un lío de cuidado sin un hilo argumental muy definido, con lo que da la impresión de que la historia está construida a base de parches que termina (al menos este primer número) igual que empieza: sin saber muy bien qué pasa.

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