Gotham. Temporada 1

(Fox. 22 episodios: 22/09/2014 - 04/05/2015)
Cada vez tengo más claro que la duración de las temporadas debería oscilar entre los 12-15 episodios como mucho. Los 10 de Game of Thrones se me antojan escasos y los de más de 20 episodios alternan demasiadas irregularidades. Gotham prometía mucho más de lo que nos ha dejado (tráiler y piloto mediante), pero ha dejado buenos momentos y un casting más que acertado. Ha jugado en su contra la comparación con Daredevil, cuyos 13 episodios han encajado a la perfección tanto en ritmo como en desarrollo de los personajes, sin tanta vuelta ni tanto desvarío (ni desvaído), dejando en evidencia lo que esta serie habría podido dar.

Al ser tantos episodios, es inevitable escudarse en esa estructura procedimental, en la que el protagonista indiscutible, James Gordon, ayudado por su pareja de baile Harvey Bullock, se dedican a resolver crímenes (o atracos, o lo que se tercie), mientras tienen que lidiar con la corrupción que les rodea (que tampoco termina de concretarse más allá de coletazos con el Comisario Loeb o el detective Flass). ¿Problemas? Gordon es demasiado monolítico, estirado, impetuoso, acartonado. Como mínimo faltan 10 años para que Bruce crezca y desde el principio parece que su único objetivo es coleccionar enemigos sin ningún tipo de estrategia excepto salvaguardar su honor de policía. 

Harvey es un contrapunto más que necesario, con esa oscilante ambigüedad y ese sentido de humor más de vuelta de todo. Gracias a Bullock, podemos aguantar mejor la seriedad almidonada de Gordon. La jefa, Sarah Essen, no aporta nada. Que Edward Nygma (muy buen secundario Cory Michael Smith) sea ayudante del forense para la policía es un gran acierto, y nos tiene en vilo esa relación un tanto problemática (por su carácter un tanto peculiar) con la señorita Kringle.

Tampoco le ayuda mucho a James la novia plasta que tiene, Barbara. Si crearan una categoría de personajes infumables, estoy convencido de que Barbara estaría nominada con honores. Por eso, cuando se quita de en medio con una extraña bisexualidad, y aparece el soplo fresco en forma de sonrisa encantadora y cautivadora de Leslie Tompkins (Morena Baccarin, suspiro), James vuelve a ganar puntos en forma de simpatía hasta entonces desaparecida.

Lo mejor de Gotham, aparte de la conseguida ambientación, esa semi oscuridad de la ciudad, una más que aceptable banda sonora (aunque no sé para qué relegan la mejor música a los créditos), es la caracterización de los futuros villanos de Batman. El juego de poder desarrollar los orígenes de la saga, en general, está muy bien conseguido. 

Se lleva la palma, con diferencia, Oswald Cobblepot, el Pingüino. Robin Lord Taylor (pone el IMDB que sale en The Walking Dead y no lo recuerdo para nada) parece nacido para ese papel y para esos andares patizambos. Por más cabrón que se muestre, no dejas de admirarlo (y de preferirlo a los buenos). Falcone, pese a aparecer de manera más intermitente, le da una prestancia al juego mafioso con su imponente altura y su rasposa voz. Don Maroni, sin embargo, y lo siento por David Zayas (Dexter), me parece más irrelevante. Aunque mejor ser irrelevante que exasperante, como ocurre con la hipersobreactuadísima Fish Mooney. La trama de la isla es de lo peorcito de toda la temporada (aunque se le acerca el lavado de cerebro de Butch, la mano derecha de Mooney).

David Mazouz hace un trabajo más que encomiable como el pequeño Bruce Wayne. Poco a poco, Sean Pertwee me ha ido convenciendo como Alfred. Y luego anda por ahí Selina Kyle, que tiene a favor la química con Bruce, y esa relación un tanto al margen de convencionalismos que cuadra bastante bien con la debilidad que siente Batman por Catwoman. Ivy Pepper aún está poco aprovechada, pero es una carta que han de reservarse para el futuro. Algo similar a lo que pasa con Joker (Cameron Monaghan como Jerome y esa risa maníaca se gana el premio a mejor escena, qué escalofriante). Detalles como conocer a los padres de Robin (también con el endeble, por otra parte, episodio con el caso del circo) son los que ganan al seguidor del cómic. Me queda el intermitente Harvey Dent (Nicholas D'Agosto, Ethan en Masters of sex), a quien tampoco han terminado de sacar mucho provecho. Y tiene una especie de cameo Lucius Fox (Chris Chalk, The Newsroom, buen predecesor de Morgan Freeman a bote pronto)

En cuanto a los últimos episodios, o ese final de temporada, (ojo, vienen unos pocos de spoilers) siempre teniendo en cuenta que hay bastante endeblez (y reiteración) en alguna resolución, como una pista que surge de la nada, o una palabra que resuelve el misterio (tipo Marco Aurelio...), en líneas generales no está mal y abre bastante el panorama para la 2ª temporada: nos desviamos del cómic en cuanto a Barbara (que además de plasta resulta acabar tarada); por suerte nos sobrevive Leslie de la pelea de gatas; Selina se acerca más al lado oscuro porque le copia el mal gusto en el peinado a la infumable de Mooney; todo el jaleo con cuál facción del hampa iba a dominar Gotham, tras las enésimas (e inverosímiles) revueltas del último episodio, se queda con una escena tipo Titanic en lo alto de una azotea con el Pingüino; James Gordon se vuelve a poner del lado más feo y se anuncia una caída en su escalada en la policía; y Bruce y Alfred hacen un descubrimiento que les acerca al secreto que guardaba el padre de Bruce.

De momento eso es todo, amigos, aunque sería deseable una mayor enjundia en los guiones, más oscuridad en el entorno de los bajos fondos, menos rollo investigaciones y más evolución hacia el mundo que le espera a Batman, con lo que la tendencia debería ser al caos... Serían palabras mayores.

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