Sandman. Juego a ser tú (V). Neil Gaiman. ECC

(192 páginas. 17,95€. Año de edición: 2014)
En Juego a ser tú, Morfeo se echa para un lado y le cede el protagonismo a un personaje que aparecía en La casa de muñecas (me encanta esta hilazón entre personajes de distintos libros, le da una mayor unidad y profundidad a la obra), Barbie, tras una introducción algo extraña en "El Reino", en la que varios personajes (Prinado, Luz, Wilkinson, Martin Diezhuesos, caracterizados por distintos colores en sus bocadillos, solo les vemos huyendo de lejos) hablan de que sin la Princesa "el reinado funesto del Cuco lo dominará todo". Ya que la Princesa no viene, "uno de nosotros debe llegar hasta ella".

Ahí empieza el primer capítulo, Matanza en la Quinta Avenida. Pasamos a Nueva York, y nos reencontramos a Barbie (en el mundo de los sueños, o dormida, porque ella dice que "no sueño"), a quien busca su vecina y amiga Wanda para ir a comprar. Wanda, lo sabremos después, es un travesti, y mediante el recurso genial de que la rubia quiere café y no hay leche en la nevera, conocemos al resto de vecinos: Tesalia y sus enormes gafas redondeadas; Hazel y Foxglove, una pareja de lesbianas; y George, quien parece el típico vecino gruñón. Lo del parece es importante. Barbie parece una chica normal, hasta que cuando baja Wanda la vemos media cara maquillada como un tablero de ajedrez. El resto de pareces los iremos comprobando más adelante.

Un breve paso (dos páginas) de Sandman nos interrumpe ese paseo de Barbie y Wanda. "Las olas del pasado y el futuro llegan a la orilla del Sueño, Matthew. Algo está pasando". Se vislumbra que su papel será sobre todo el de observador ("¿Por qué tendría que hacer algo?". Volvemos a Nueva York, y se produce el reencuentro entre Barbie y Martin, que por los pelos consigue avisarle del peligro del Cuco y le entrega el puercoespín. La historia está servida.

Cruzamos, como ocurre con Gaiman, las fronteras de la realidad y la fantasía de esa manera tan personal suya. Lo siniestro se cierne sobre Barbie, el Reino y las vecinas de Barbie, con esas viñetas tan perturbadoras de George tragándose un cuervo, observando un póster de Barbie y esbozando una diabólica sonrisa. El reino del sueño de Barbie pasará pronto a cobrar protagonismo, aunque siempre tendremos referencias a la realidad (por ejemplo, cuando Hazel le cuenta a Barbie que se ha quedado embarazada).

Otro de los puntos fuertes de este cómic es que no hay puntada que quede suelta. Si en Estación de nieblas Nuala se quedaba en el reino del Sueño con Sandman, aquí hará su aparición alertando a Barbie de que tenga cuidado, en el preludio al capítulo 2, Nanas de Broadway. Después, cuando todos duermen, George suelta sus cuervos, que van a provocar terribles pesadillas en Wanda (Alvin siendo amenazado con operarle), Hazel (un bebé les llega a modo de regalo y devora al suyo) y Foxglove (una ex de Fox reaparece causándole terror...), pero Tesalia se revela como una bruja, aniquila su cuervo y, cuchillo en mano, visita a George. Mientras, la Princesa Bárbara empieza su camino para derrotar al Cuco.

En el capítulo 3, Luna de mal agüero, Tesalia organiza a las chicas para ayudar a Barbie, que yace sumida en un profundo sueño. Sonsaca información a George (mediante un procedimiento un tanto gore) e invoca a la luna para introducirse con las chicas al mundo de los sueños para ayudar a Barbie. Wanda, la única que a efectos no es mujer, se queda protegiendo a Barbie (y hablando con la cara de George, el humor como nota predominante también). Volvemos a ver a Maisy Hill, la mendiga que temía a los perros (aparecía pidiéndole dinero en el metro a Barbie en el capítulo 1), cuyo protagonismo llegará un poco después.

Prosigue el camino de Barbie en el Reino en los capítulos 4, Empiezo a ver la luz, y 5, Por el mar hasta el cielo, y las sorpresas no dejan de llegar: alguien traiciona a Barbie, el Cuco tiene una forma muy personal, así como su guarida, y su manera de salirse con la suya; en Nueva York las consecuencias de las maniobras de Tesalia llegan en forma de huracán. Y para acabar, el 6, Desperté y una de las dos lloraba, viene a ser como el epílogo o cierre del quinto tomo, que viene con la siempre agradable aparición (aunque breve) de Muerte.

Como en los números anteriores, la edición de ECC es estupenda, así como las láminas con distintas versiones para cerrar el libro. Aunque sin el protagonismo de los Eternos, la narración es fascinante, casi como ver los bordes de ese vasto territorio llamado Sueño.  

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