Game of Thrones. S05E08. Hardhome

(01/06/15)
Atención, damas y caballeros. La Larga Noche está a punto de llegar, vale, pero lo que acaba de llegar es una ruptura de esquemas del tamaño de un trasatlántico. Porque estábamos acostumbrados a que nos noquearan con un excelso noveno capítulo (Ned Stark, Blackwater, Boda Roja, asedio a la Fortaleza Negra) y pensábamos que una de las señas de identidad de esta producción de HBO se mantendría y echarían toda la carne en el asador en ese penúltimo episodio, pero han adelantado los acontecimientos. ¿Te gustan las rutinas, eres de costumbres fijas? Jódete. Si ya el episodio 7 avecinaba un cambio de rumbo hacia una dirección de proporciones épicas, la palabra "épica" se ha quedado también a contrapié, enana y ridícula porque quien no haya visto Hardhome no ha visto nada. Un 9,9 en IMDB lo dice todo y no dice nada. TIENES QUE VER ESTE EPISODIO. Tienes que verlo y a ver quién coño me disputa que Game of Thrones no es la puta ama.

Vamos al lío. 
Spoilers. Spoilers. Spoilers. Spoilers. Spoilers. Spoilers. Spoilers. Spoilers.

Vayamos por partes y lo primero: incluso quitando los 20 últimos minutos, nos encontramos con un capítulo redondo. Y es que tenemos novedades en el frente de Mereen, vemos pasarlas putas a Cersei, Arya se prepara para ser Lanna, la guerra en Winterfell está a puertas y Sansa descubre que Bran y Rickon no están muertos. No está mal para empezar, ¿verdad?

El momento que todos esperábamos llega y no decepciona: Daenerys convoca una audiencia para Jorah y Tyrion, aunque al primero ni le deja abrir el pico. El juego es el siguiente: dime por qué no matarte, se pregunta la rubia Targaryen, y dime si mereces que te asesore, responde el gigante Lannister. El arrojo y la entereza de Khaleesi al lado del cerebro del astuto y honesto Tyrion, ni más ni menos. ¿No es una combinación digna de liderar los Siete Reinos? La primera prueba de quien ostenta el mando es qué hacer con el hombre al que juró matar si volvía a verlo. Tyrion no le debe nada a sir Jorah, pero confía en él, quizás es el único en quien confía porque alguien con la devoción suya no puede morir.

Si la primera toma de contacto entre estos dos grandes personajes no ha sido suficiente, mejora en la segunda, ya con un ámbito más privado. Y sigue aún mejorando. "El rey Loco se ganó su nombre" o "Dos terribles hijos de dos terribles padres", en referencia a sus respectivos linajes y sus respectivas trayectorias, son frases que hacen que Daenerys y Tyrion tengan mucho en común. A mí no me ha chirriado que pronto le nombre Consejero. Es una sabia decisión y hace falta ser un Twynn o una Cersei para no darse cuenta de que Tyrion vale su peso en oro. Igual que Khaleesi: "No voy a detener la rueda, voy a destruirla", en referencia a las Casas de Westeros. Unos planos para ver y volver a ver y repetir de nuevo hasta que seamos nosotros quienes apartemos la copa de vino de las toscas y torpes manos de Tyrion.

¿Alguien siente algún tipo de pena cuando Cersei se abalanza para mojarse los labios contra el suelo donde yacen los restos del agua que su torturadora ha tirado? Seguramente, poca. Es una de las marcas de GoT, que nos hace ser peores personas. A la Reina Madre le están dando de su propia medicina y no vemos una salida en el horizonte, por más que Qyburn le haya propuesto la confesión. El orgullo de Cersei está por encima de su zona de confort y de su escasa preparación para la cárcel y el sufrimiento. Dudo que las secuaces del Gorrión Supremo consigan su confesión. Lena Headey está inconmensurable también con harapos, el pelo enmarañado y los labios partidos.

Volvemos a Arya y aunque no veamos del todo claro el propósito de Jaqen H'ghar en el entrenamiento a la pequeña para que se desenvuelva en la mentira, o más bien aunque no entendamos los propósitos del Dios de los muchos rostros, está claro que es uno de los cultos más poderosos y peligrosos. Mejor estar a favor de sus devotos o no cruzarse en su camino. Así que veremos hacia dónde deriva la nueva identidad que va a asumir Arya como Lanna, la vendedora de ostras que tiene que hacer un regalo para el hombre delgado.

De Stark a Stark y tiro porque me toca. Puede exasperarnos que Sansa no entienda por qué el que fuera una vez Theon la ha vendido, pero esa tontaina pelirroja ya no es la que era: "Bien", le espeta cuando conoce las mutilaciones y las torturas a las que fue objeto el príncipe Greyjoy. "Si no fuera por ti, tendría una familia". Y si esa frase ya es estupenda, cuando le arranca la confesión a Hediondo de que Rickon y Bran están vivos, una pequeña llama de esperanza se enciende ante el blasón del huargo. 

En ese sentido, no hay peligro aún para Ramsay. Y parece que Stannis va a necesitar de las artes oscuras de Melisandre porque el invierno ha llegado, las nieves se acumulan y los 6000 hombres del ejército del Baratheon pueden convertirse en un festín para cuervos. Roose Bolton no creo que rechace la oferta del mayor sádico de Poniente: dame 20 hombres y te gano la guerra. Y qué miedo da el desgraciado este...

Quizás el único reposo o respiro llega con la escena en el Muro. Gilly curándole las heridas a Sam y luego la visita de Olly. Hablan de Jon Snow y de sus decisiones y aunque nos tranquilizamos cuando el gordito le dice que él siempre vuelve, el final del episodio es una concatenación de acontecimientos que nos hacen dudar de esa afirmación.

Qué buena pareja hacen Jon y Tormund. Este barbudo pelirrojo se gana el respeto de los Salvajes masacrando al Señor de los Huesos como quien escupe el hueso de una aceituna. La próxima vez que diga que se reúnan los ancianos no creo que nadie le niegue el gusto. El "King Crow" proclama una emocionante arenga para que se unan a él e interpongan un Muro de por medio con respecto a los White Walkers, pero el clan de los Thenn no están por la labor. ¿Qué esperabas? A Mance Ryder le costó 20 malditos años unirlos.

Y es cuando los perros se ponen a ladrar, nerviosos perdidos. El tiempo se detiene. Las miradas a los lejos se posan en una extraña nube blanca que se aproxima. Ya habíamos tenido un capitulazo. No estábamos en el penúltimo episodio. No estábamos preparados para que nos detonasen las expectativas de esa manera con una salvaje pelea entre muertos y vivos. Qué 20 últimos minutos, dios mío. Qué efectos especiales, qué tensión, qué coreografía más confusa y realista pese a la fantasía imperante (un gigante, esqueletos, muros derribándose, una turba de muertos corriendo para alcanzar a los Salvajes...). Jon luchando contra un Caminante barbudo a quien solo el mandoble de Hielo le destruye. Qué exhibición de poder la del ejército de los de los ojos azules, con un Rey de la Oscuridad acojonante (Richard Brake ya asusta sin maquillaje y efectos especiales) en sus gestos para revivir a los que habían caído antes de poder huir en las embarcaciones (¿dónde estaba el puto vidriagón, coño?), con Karsi (Birgitte Hjort Sorensen), una representante de clanes salvajes, como principal exponente de un personaje que aparece y desaparece en un episodio para dejarte la huella de las dentelladas de los niños muertos. Jon lo va a tener muy crudo, pensamos todos mientras su embarcación se aleja lentamente de esa orilla infectada de Caminantes Blancos. Y llega el final. De nuevo los títulos de crédito en silencio sin dejarte pestañear. De nuevo la respiración entrecortada. Quien hubiese perdido la fe en Game of Thrones que se vea este episodio. Que no me digan que no es la mejor serie de la televisión. La hostia puta...

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