Orphan Black. Temporada 1

(BBC. 10 capítulos: 31/03/13 - 02/06/13)
Esta serie de ciencia-ficción cumple más que de sobra su función de entretener. La filial de la BBC en América (al principio qué descoloque porque parecía una serie inglesa por la atmósfera lluviosa, pero los conductores estaban en la izquierda) consigue hacer factible una trama de investigación genética que incluye clones y thriller, apuntando además varias dosis de humor, sobre todo con la clon histérica de Alison. Vale, no es la octava maravilla del mundo de las series de televisión, pero cuenta con dos aspectos que la favorecen: primero, su duración de 10 capítulos, que evita que los giros y sobregiros se superpongan y dificulten la (poca) credibilidad que una historia tan confusa podría producir; y segundo, y por encima de todo, Tatiana Masliani, la multiprotagonista, capaz de conferir personalidad no a uno, ni  a dos, ni a tres personajes, sino a muchos más. 

Más que hablar de esta historia compleja, sobre todo al principio, habría que centrar el interés en la protagonista, pero iremos por partes, sobre todo porque su piloto capta la atención y el interés rápidamente, y juega con la confusión de dos mujeres que parecen (y son, como se sabrá luego) iguales. Una, Sarah Manning, una chica confusa y escorada en la sociedad con trapicheos en el mundo de la droga, da con otra que parece una ejecutiva y que se tira a las vías del tren. Como quiera que deja sus pertenencias antes de suicidarse, Sarah ve la oportunidad de pasarse por ella y sacar tajada.

Los primeros episodios tienen el interés en ver cómo se adapta a la nueva vida, que contiene sorpresas como saber que Beth Childs (la que se suicida) no era una ejecutiva, sino una oficial de policía, de ahí que por uno de sus dos teléfonos, el que la freía a llamadas era Art (Kevin Hanchand), su compañero. Todo un acierto mezclar en este revoltijo a la policía  Además tiene un novio extremadamente atractivo, Paul (Dylan Bruce), un exmilitar a quien se tira a las primeras de cambio. Y por si fuera poco, recae sobre ella una confusa y peligrosa historia que la pone en contacto con más dobles suyas: la ama de casa Alison Hendrix y la cerebrito rastas Cosima Niehaus. Bueno, y la alemana Katya Obinger, pero esta dura más bien poco.

Pasamos por el aro de la transformación de Sarah porque está la motivación de procurar que su hija Kira (de cuyo padre apenas sabemos nada, a todo esto, al margen de que tenga nombre de perra o de protagonista de Death Note) tenga un mejor presente que el suyo, además de la irreprimible curiosidad por conocer el origen del misterio de los clones. Si bien la historia pronto nos deriva a la neogenesis y una corporación un tanto oscura con un tipo canoso de dentadura perfecta e inquietante, el doctor Aldous Leekie (Matt Frewer, el impactante barbudo doctor Christiansen en The Knick, ya decía yo que me sonaba su voz), y aunque no está del todo bien definido si hay mayor peligro en ellos que en la psicópata y ultrafanática Helena (otro clon, este ucraniano), al menos el papel de Tatiana lo ensombrece todo porque es capaz de dotar de personalidad definida a todas las mujeres que interpreta.

Alison, como digo, aporta sobre todo un punto de humor, o le quita algo de dramatismo al conjunto. El episodio 6, Variations under domestication, podría pasar casi por un homenaje al Camarote de los hermanos Marx, con un fuerte contraste entre la tensión derivada por ese Paul perseguidor que parece (pero quién sabe) del lado de Beth (o Sarah), ese inoportuno Vic (Michael Mando, Better call Saul), ex novio yonki pesado al que cortan un dedo por culpa de Sarah, el marido de Alison, a quien esta ha golpeado con un palo de golf y le ata para sonsacarle que es su monitor (esa parte de los ensayos médicos a Sarah, por cierto, ha sido de lo más cogido por los pelos, junto con el no disparo de Helena cuando la tiene a huevo), y la amiga metomentodo cuya última escena no puede ser más tragicómica.

Cosima es la que aporta el componente investigador, aunque cuando se entromete Delphine, una chica francesa de la cual se cuela la rastafari gafapasta, su perfil deja de resultar tan simpático, algo que no pierde, a todo esto, el hermano huérfano de Sarah, Felix (Jordan Gavaris), que no aportará mucho a la trama, pero cuya ironía sirve de buen contrapunto. Y nos queda Helena, el personaje más complejo y torturado, que es más peligrosa e inestable que una escopeta de feria, porque hablar de Raquel es inútil, puesto que de momento tampoco hace más que parecer una seria ejecutiva.

En fin, hablar en detalle de Orphan Black es un poco baldío porque cuanto más expliques, menos credibilidad parece tener. El mérito de la serie es que si no la desgranas como he hecho un poco someramente en los párrafos anteriores, resulta vagamente creíble (salvo algunos momentos tipo atropello de Kira), aunque, eso sí, notablemente entretenida. Y no sé si he dicho que está Tatiana Masliani... 

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