The Walking Dead. Arranque de la 5ª temporada.

(The Walking Dead. Estreno: 13/10/14)
El arranque de la quinta temporada no ha podido empezar mejor. Terminus, esa parada a la que confluyeron nuestros héroes (o antihéroes, a este paso) por separado, donde les esperaba una sorpresa en forma de habitantes poco acogedores (dejarlos encerrados en un vagón no es que digamos una manera muy agradable de recibir a la gente), resultó ser un polvorín. La hasta no hace mucho insulsa Carol se puso en plan castigador, voló un tanque de gasolina y dio alas para que el grupo de Rick (me encanta su apariencia cada vez más salvaje, con esa barba blanca y ese pelo con caracolillos ondulados) escapara de las garras del caníbal (poco carismático) Gareth.

Un buen punto de partida, sí, pero llevamos dos capítulos más y en el tercero se ha saldado por completo esa trama. Y se ha resuelto como en el cómic, de manera contundente, reforzando la línea argumental principal: o cazas o eres cazado. O tienes escrúpulos, o mueres. O estás del lado de Rick, o no te cruces en su camino. Volvemos a poner los relojes a cero de nuevo (sin ningún miedo). 

Me parece que la serie está en su mejor momento de forma. Los momentos de acción y de reflexión cada vez están más equilibrados, y este último componente es clave para entender que The Walking Dead no es simplemente un escenario donde campan a sus anchas los zombis. No. The Walking Dead es una metáfora a gran escala sobre la supervivencia, sobre los límites de las personas puestos en situaciones extremas. Trata sobre el ser humano, sobre hasta dónde eres capaz de llegar por asegurar tu pellejo. Trata sobre la amistad (Daryl, Michonne, Maggie, Glenn...), sobre la familia (Rick-Carl-Judith, Tyresse-Sasha). Trata sobre la esperanza o la desesperanza. Sobre la existencia, ese seguir adelante pese a que muchas veces no ves en el horizonte ningún sentido.

Sé que no hay que coger cariño a ningún personaje porque nadie está a salvo en este mundo donde el hombre sigue siendo el principal peligro pese a la invasión de la epidemia zombie,  pero es difícil pensar en esta serie sin Rick, Michonne o Daryl. Incluso sin Carl, que superó esa fase adolescente y ahora, más crecido y más adusto, con ese sombrero vaquero, mola. El resto puede caer, como ha caído Bob (protagonista de uno de los mejores momentos de este inicio, cuando se pone a reír frente a sus captores, una traslación estupenda de una escena similar del cómic), o como pueden caer Abraham, Rosita, Tara, Eugene. O la misma Carol. Y, si me apuráis, como puede caer Glenn, que no aporta demasiado (Maggie me cae mejor, incluso por encima de Beth, a la que se le presupone un papel importante en el cuarto episodio a tenor del avance).

Puede que parezca que siempre pasa lo mismo en esta serie y que se repite, pero yo creo que aún hay mucha tela que cortar en este mundo tan deprimente. Todavía hay espacio a la evolución (o involución, si nos atenemos a parámetros morales) de nuestros protagonistas, a quienes apoyamos sin dudas en esa escabechina contra el grupo de caníbales (cualquiera se fiaba de la palabra del Gareth, cualquiera se creía que no los iba a perseguir, y más visto lo visto con el Gobernador). No hace falta un antagonista poderoso como el tuerto para que nos interese lo que le pasa al grupo, nuevamente escindido tras la marcha de Abraham en su búsqueda de la curación de manos del "genio" de Eugene. Nos queda ver la sorpresa que trae Daryl con ese final climático tan logrado y más, mucho más. The Walking Dead no ha hecho más que comenzar...

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