The Affair. Estreno

(The Affair. Estreno: 08/10/2014)
Contiene spoilers

Me ha gustado mucho el piloto de esta nueva serie, una de las más esperadas y recomendadas de antemano, y se ha refrendado con el segundo episodio, que ya ha incluido una intro más que interesante aunque solo sea por el tema de Fiona Apple. Me ha parecido original en el planteamiento narrativo, gracias a esa doble historia que nos ofrece un riquísimo juego de perspectivismo y a ese cuidado en todos los detalles, con planos hermosos y acciones muy sugerentes. El tema de la infidelidad está muy bien tratado y más que morbo se puede hablar de sutileza. A veces un roce o una mirada dicen más que alguno de los polvos (entre marido y mujer de momento) que salen.  La duda que me ha surgido es si podrán mantener este ritmo tan interesante o se irá desinflando el globo porque no haya donde rascar.

El componente de la investigación quizás es el que más me ha chirriado. O, cuanto menos, me ha recordado en exceso a True Detective: dos declaraciones distintas de lo que parece la tardía investigación de un asesinato (tras la fiesta del segundo episodio). Digo tardía porque parece que ha pasado hace al menos un par de años, o eso parecen indicar el peinado de Alison Lockhart (Ruth Wilson, muy sexy, al menos desde el punto de vista de Noah) en ese presente y referencias como la de un hijo de Alison o su pretérito periodo de depresión. Mis apuestas para la identidad del asesinado van encaminadas hacia Bruce Butler (John Doman, Falcone en Gotham), el padre de Hellen. Bruce es un arrogante y fatuo escritor de éxito que podría pedir a gritos un homicidio. Ya puestos a sacar la bola, acusaría a la mujer (Margaret Butler, Kathleen Chalfant, o la mujer pájaro), que motivos no le faltan aunque sea tras haberlo aguantado tantos años... Pero me adelanto sin duda veinte pueblos (mejor ciudades, no quiero mentar la bicha), y de momento atizo al detective Jeffries (sosísimo Victor Williams), que es el que interroga a Noah y a Alison.

No se andan con contemplaciones en The affair. Ya desde el inicio, a Noah Solloway (soberbio Dominic West, The Wire) le surgen por el camino tentaciones. El anillo frena el conato de una mujer en las piscinas. Durante la mudanza (los Solloway van a ir dos meses de vacaciones a la casa de Bruce, el padre de Hellen), en la cual los espectadores somos manipulados por culpa de esa narración a posteriori en la que el investigador le pregunta aspectos del pasado (y en caso de Noah incidiendo en el profundo cambio a partir de un determinado momento que no concretan), hay dos momentos en los que parece que dos de los cuatro hijos que tiene con Hellen Solloway (Maura Tierney, ER, The good wife, de momento el elemento más flojo de la terna de protagonistas) van a encontrar la muerte (la del mayor de los chicos vía broma macabra de muy mal gusto).

Al llegar al lugar de residencia de Bruce, se produce el encuentro entre Noah y Alison. Esta es la camarera del bar de carretera donde repostan los Solloway y de inmediato hay una mutua atracción. Por la noche llega el segundo (y fortuito) contacto, en la playa, y la cosa se frena al llegar a la casa de Alison. No sabíamos que el capítulo se iba a dividir en dos partes y cuando aparece el rótulo de "Parte dos: Alison" nos quedamos bastante sorprendidos de ver una interrupción para dar paso al punto de vista de la mujer fatal que ha seducido con bastante frescura al que parecía un padre paciente (no se salva ni la mayor, Whitney -la lolita Julia Goldani Telles-, ni el siguiente, el bromista e inconformista Martin, ni el inoportuno Trevor, ni la tragacanicas Stacey), un profesor con vocación, un escritor en ciernes (está escribiendo su segundo libro) y un devoto esposo.

Con Alison nos damos de bruces con la tragedia de una mujer que ha perdido recientemente a su hijo de tres o cuatro años. Sigue afectada, mucho más que su marido Cole Lockhart (Joshua Jackson, Fringe), que trata de recuperar a su esposa con cariño, paciencia y puntuales arranques de desesperación airada. A Alison no se le quita la expresión triste de la cara. La vemos mucho menos atractiva de lo que nos había pintado Noah (de hecho, en el encuentro en la playa, él la había vestido con un vaporoso vestido, cuando llevaba pantalones según ella), entendemos el porqué de que Peter Pan sea su libro favorito y ese descaro resulta que no es tal y que es él quien acomete el asedio. Interesantísimas son las diferencias en ambas versiones (como el suceso de la canica, el ya referido de la playa, el de la ducha exterior de la casa de Alison) y el triple juego que se establece con el investigador, a quien le hacen llegar una versión más distorsionada todavía, al no reconocer esa atracción mutua o esos pensamientos casi obsesivos por parte de ambos.

Lo bueno es que en el segundo episodio se mantiene la estructura y el nivel del piloto. Dos son los encuentros entre Noah y Alison: el primero en el mercado donde ella vende mermeladas y apenas hace caso a Noah; y el segundo ya en la fiesta de Bruce, él de invitado y ella de camarera con un sexy y ceñido vestido negro que depara el comentario machista del despreciable padre de Helen. Sobre todo en este segundo encuentro las versiones vuelven a diferenciarse bastante, aunque parece que en ambas historias se produce al menos el inevitable choque de labios. 

Sugerente, sexy, sutil, con unos protagonistas atractivos, una confrontación de historias y caracteres, elegancia en la narración y ese perspectivismo dan como resultado, pues, un estreno más que notable. Merece y mucho la pena seguir el desarrollo de esta nueva serie.

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