Game of Thrones. S04E10: The children

15/06/14
Contiene spoilers

Se terminó lo que se daba y se terminó por todo lo alto, con unos personajes que crecen y evolucionan casi como si no existiese detrás una voluntad racional en forma de mole barbuda con doble erre en el apellido, más conocido por sus fans como el "gordo cabrón" (por el temor a que se nos muera antes de finiquitar esta obra magna de la literatura -fantástica):

Si echásemos la vista atrás, a duras penas reconoceríamos a Bran (no por el estirón del actor, me refiero a cuando su principal ocupación en Invernalia -snif, Invernalia- era trepar por los muros), a Arya (tenaz, sí, traviesa, sí, pero quién pensaría en ella como una implacable superviviente), a Sansa (tras su auxilio a Meñique), a Jon (incluso en sus inicios en la Guardia de la Noche), a Jaime y su bravuconería, a Tyrion y su resignada aceptación del mal Lannister, a Cersei y su orgullo por ostentar el poder, a Danaerys antes de casarse con Khal Drogo...

Esta evolución de personajes hace a esta serie (y los libros, cuya tercera parte por fin podré continuar) tan grande. El dinamismo de los personajes logra que al mismo tiempo que se cierran historias, se abran nuevas y siempre, de telón de fondo, ese trono de hierro que también ha visto cómo, especialmente esta temporada, ha sufrido grandes cambios (y los que le esperan).

Ciñéndonos a este último episodio, empezamos fuerte: Jon frente a Mance Ryder ("veo que vuelves a llevar el negro", le dice este último a lo Johny Cash). Quién le iba a decir a la Guardia de la Noche que Stannis (con una espectacular maniobra semicircular para aprisionar el ejército de los salvajes) les salvaría. Preguntas que surgen: ¿qué hace allí?; ¿por qué se ha desviado tanto de Desembarco? Sea como sea, la mirada, cargada de significación, de Melisandre a Jon Snow, junto con su crecimiento exponencial (regio porte con sus pieles el suyo), nos hacen presuponer un futuro (y un presente) cada vez de mayores dimensiones.

En Desembarco, el nexo de unión de las tres escenas que se nos presentan es Cersei: primero ante el Gran Maestre Pycelle y Qyburn, que revisan las picaduras venenosas que la víbora le ha producido a la Montaña. Una transfusión de sangre y métodos poco convencionales son puestos en marcha por parte de Qyburn con el beneplácito de Cersei.

Una Cersei que se enfrenta (¡y de qué manera!) con su padre. No me caso con Loras como que no me sale de los ovarios, le viene a decir. Y lo argumenta de modo que a esta mala malísima le podemos encontrar un corazón y una debilidad: su último hijo, Tommen, a quien quiere proteger de los manejos e insidias de Margaery o el propio Tywin, ya que, entre los dos, acabarían partiendo en dos a su hijo. Y su resolución es tan firme que no duda en airear el secreto que su propio padre no ha querido aceptar: su relación con Jaime, su propio hermano. Tywin queda tocado después de la exhibición casi desesperada y furibunda de esta rubia diabólica y fascinante.

Para completar el trío de ases de esta mujer, la siguiente jugada es la escena con Jaime. Seguro que acabará decepcionándome y desdiciéndose, pero ha sido emocionante oírle pronunciar ese "te elijo a ti" con el que doblega por completo (y con razón) a Jaime. Será incestuosa, pero esta historia de amor tiene una relevancia indudable y una fuerza arrolladora, como se demuestra a continuación con esos apasionados besos.

Otra escena emocionante (y supongo que revela que mis emociones están un poco defectuosas) es la de Danaerys, que encierra a dos de sus dragones en vistas que están descontrolados (Drogon ha carbonizado a una niña de tres años); qué bien estarán los bichos estos (y qué mal estaré yo), que han conseguido transmitirme su desesperación y su angustia y su desvalimiento cuando descubren que su madre (llorando), irónicamente porque es la Rompecadenas, los encierra en las catacumbas. Veremos si esos dragones vuelven a confiar en su madre y si esta decisión retrasa aún más su desembarco en Desembarco.

A pesar de que a priori la trama de Bran apuntaba a trascendental por aquello de los vaticinios y las visiones, su travesía se antojaba como carente de emociones fuertes, más como un crecimiento interior que algo cercano a la épica. Pues es llegar al Arciano (qué poderosa la imagen teñida de cromaticidad con la puesta de sol), y desmontarnos estas ideas con una mano calavérica aferrándose a la pierna de Jojen, que precede un temible ataque de unos sanguinarios esqueletos que pretenden cargarse a Bran y cía. Los efectos especiales son excepcionales y la lucha emocionante. La intervención in extremis de una niña (los antiguos nos llaman los niños) que lanza bolas de fuego salva al tullido Stark. "Venid, os está esperando". El cuervo de los tres ojos, con forma de anciano reverencial, le hace un anuncio a Brandon: no caminarás nunca, pero volarás.

Turno a una de las escenas más descarnadas: la pelea entre el Perro y Brienne, una vez que esta descubre a Arya (qué pena que no se haya producido más empatía entre estas dos mujeres luchadoras por los recelos -justificados- de la pequeña). Espadazos, golpes con piedras, mordiscos arrancando orejas, patadas en las partes nobles... La derrota del Perro nos dará pie a que este le espete a Arya que si recuerda dónde está el corazón. Y, al parecer, no es así, porque Arya se muestra impasible ante la petición, casi la súplica, de que le mate. El capítulo terminará, con la emocionante sintonía de la serie, con ella embarcándose rumbo a Braavos. Valar morghulis!

Y nos queda la escapada de Tyrion, ayudado por Jaime y por Varys. Tras una (otra vez este adjetivo, vaya escasez de vocabulario el mío) emocionante despedida fraternal, Tyrion decide que antes de salir de Desembarco tiene algo que hacer. ¿Irá a por Cersei, irá a por su padre? Sea como sea, se encuentra tirada en la cama a una puta (ni la voy a nombrar) a la que estrangulará porque una vez la amó creyendo que era otra cosa (ese "lo siento" podría apuntar no a su arrepentimiento por haberla matado, sino por haber estado engañado). Y luego, ballesta en mano, se encuentra a su padre en el trono, el trono más frecuentado por todos los hombres. Todos te han querido ver muerto, intenta embaucarle Tywin, ridículo en esa pose, a su "hijo". Pero ya es demasiado tarde. ¡Olé Tyrion! Un Tyrion que escapa escondido en una caja, acompañado del eunuco, que ante el tañido de campanas se da cuenta de que no puede volver tampoco. Desembarco se enfrenta a muchos cambios ahora que la Mano del joven rey no está.

En definitiva, ha sido un magnífico capítulo para una magnífica temporada. Diez tandas de una hora se nos pasan como un suspiro, y por desgracia se acerca un largo invierno hasta abril de 2015...

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Un buen capitulo para cerrar la serie, aunque como siempre, echo varias cosas en falta que ocurren en los libros:

1) En el rescate de Tyrion, falta una escena crucial para el desarrollo del personaje de Jamie, desde la cual su personalidad cambia aun más si cabe. Además, cuando mata Tywin, la flecha (no sé como traducir "bolt" al español) le da en la ingle y Tywin no puede controlar su esfinter, a lo que Tyrion le suelta "vaya, después de todo Tywin Lannister no cagaba oro" (una frase bastante recurrente durante toda la saga).

2) La muerte de Sandor Cleganne (The Hound) no ocurre asi. De hecho, Brienne nunca se cruza con ellos en los libros. Pero bueno, desde el capítulo donde Arya recuperó su espada "Needle" la trama tenia que cambiar a la fuerza, ya que es en este enfrentamiento donde The Hound recibe la herida que acaba matándole.

3) Sobre los acontencimientos del muro, Stannis va alli porque en la pasada temporada, Davos le lee el mensaje enviado por The NightWatch sobre lo que pasó con los White Walkers en el Fist of the First Men. Y Stannis y Melissandre se quedan con el culo torcido. Ya con el capítulo más largo de lo habitual (64 min), descarté un último acontecimiento que supongo lo habrán dejado para el inicio de la próxima temporada.

4) Me ha decepcionado la escena con Gregor Cleganne. Se supone que el veneno que utiliza Oberyn durante la lucha le produce un dolor tan intenso que es la misma Cersei la que pide a Qyburn que le mate, porque no puede dormir de los alaridos que pega.

5) Por último, me he quedado con las ganas de ver la introducción del personaje de Lady StoneHeart. Este personaje se introduce al final del tercer libro como epílogo y hubiera sido el perfecto cliffhanger para la quinta temporada.

En resumen, una buena temporada, aunque echando en falta esos pequeños detalles...

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