Vikings. Temporada 2

(History. 10 episodios: 28/02/14 - 02/05/14)
Contiene spoilers

La 2ª temporada de Vikings ha estado a la altura de la 1ª y por lo tanto estamos hablando de una serie notable más allá de la fidelidad a los hechos históricos, en lo que al final resulta una mezcla difícil de digerir (la más flagrante, más allá de las "razzias" por las islas británicas un poco sin ton ni son y desafiando la lógica de la cronología de un viaje tan largo, y los distintos lances que nos sugieren de los reinos de allí, sería la de que Ragnar haya optado por Aslaug -además de sosa no es ni mala- en vez de por Laguerta). Siempre un peldaño por debajo de poder considerarla como una gran serie, está por encima de bastantes otras, sobre todo si te va la épica.

Se nota menos vacilación en el proceso de ascenso de Ragnar. En la primera temporada, cuando nuestro rapado y barbado salvaje héroe se erigía conde, hubo un notable bajón y ni el final con la traición de Rollo consiguió que se quitase la impresión de que la serie había quedado menos redonda de lo que el inicio sugería. Aquí no, se ve venir el proceso por el que el rey Horik nos empieza a sobrar, como nos sobró el conde Borg (cuya despedida quiso ser grandiosa y quedó deslucida de lo exagerada que resultó). Hay mayor unidad, pues.

Otra mejora, sin duda, ha venido en forma de una producción más lucida, algo que se agradece en las batallas. Ya no tenemos la impresión de que se peleaban quince tíos desperdigados, sino que toma tintes más épicos (y numéricos). También ha merecido la pena el gasto en salsa de tomate, pues tras cada batalla nuestros feroces personajes aparecen embadurnados de rojo, algo que ayuda a la espectaridad.

Quizá ha sido demasiado previsible lo que iba a ocurrir y ha costado encajar el regreso de Laguerta revestida de condesa (por más que resultase espectacular la manera de conseguirlo), aunque este personaje es tan carismático que no importa que la verosimilitud no sea excesiva. Bjorn, en cambio, rechina tanto de pequeño como en su contradictoria versión adulta, una mezcla de sabiduría y estupidez (en lo que respecta a su cortejo con Porunn, que pasa de esclava a mujer libre y que en ningún momento termina de convencer).

De los otros compañeros de Ragnar, la lucha interior de Athelstan ha estado muy bien desarrollada, esa pugna entre religiones y fidelidades (a Ragnar, al rey Ecbert, el más interesante de los enemigos de nuestros vikingos); quizás sobraron algunas de sus alucinaciones, pero a cambio tuvimos su crucifixión. En cambio, el proceso evolutivo de Loki ha sido de lo más tramposo, vinculado a la resolución del último episodio. De los vaivenes de Rollo tampoco me quejo, aunque su salvación in extremis cuesta aceptarla. Siggy es otro personaje interesante en su ambigüedad.

¿Qué más? Me sobra el asqueroso vidente, más que por su caracterización por esos lametones en la mano, puaj. Y todo para crípticas profecías que tampoco dicen mucho. Histórica no sé, pero la princesa Kwenthrith, presentada como una ninfómana, fue como poco graciosa. Por último, la imagen final de Ragnar es poderosa y sugiere una tercera temporada más que interesante, ya (es de suponer) sin luchas internas.

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