Game of Thrones. S04E05. First of His Name

04/05/14
Contiene spoilers

No me hace falta ser adivino para suponer que mucha gente calificará este episodio de transición, cuando lo cierto es que ha pasado casi de todo en casi todos los frentes: tenemos una joven reina que escoge gobernar a saciar sus ansias reivindicativas; una mujer que pese a todas sus estridencias antepone el apellido de su familia a sus intereses y se vuelca como madre; tenemos regresos de personajes olvidados desde la primera temporada, así como revelaciones sorprendentes de eese pasado tan arcaico (¡estaba hasta vivo Robert!); tenemos parejas que se consolidan o se afianzan; tenemos un reencuentro que casi fue; tenemos una escena estupenda y sobrecogedora en la que una espada atraviesa por detrás una cabeza; tenemos una coronación... ¿Qué más se puede pedir?

Para variar, el ritmo ha sido sostenido y las transiciones estupendas. Apenas un rasgo de identidad ha brillado por su ausencia; creo que es el primer capítulo sin sexo (si exceptuamos el fallido intento de violación de Meera o los gritos de Lysa Arryn). Otro aspecto interesante sería conocer la cronología exacta de los hechos que se nos presentan en GoT: ¿cuánto tiempo ha transcurrido desde la decapitación de Ned? ¿Cuánto tiempo ha gobernado Joffrey? Habla Cersei de que ha pasado un año desde la partida de Myrcella y juraría que eso fue un poco después de la batalla de Blackwater, pero parece que ese periodo de guerras hace más tiempo que pasó...

El inicio del capítulo incide en la coronación de Tommen, engatusado por las artes (buenas artes) de Margaery, que debería echarse a temblar porque parece que Cersei bendice la unión. La charla entre ambas fue muy interesante y parecía que hasta había buen rollo entre ellas hasta que la viuda negra de Poniente bromea al no saber si llamarla hermana o madre. Sea como sea, se menciona que hace demasiado tiempo que no reina un rey decente y Tommen parece que tiene madera (o hierro...) para ello. Eso si la bancarrota de los Lannister se lo permiten, puesto que la cantidad que adeudan al Banco de Hierro de Braavos parece ser imponente (¿tendrá algo que ver con el plan de Davos?). Se comenta de pasada sobre la culpabilidad de Tyrion (se le ha echado de menos) en esa charla entre Twynn y Cersei, pero no es la única escena a destacar de esta mala guapísima.

Aún mejor ha sido la que comparte con Oberyn, y no solo porque parece que han congeniado. "En todo el mundo hacen daño a las niñas pequeñas", dice la rubia Lannister con ese fatalismo que la caracteriza, preocupándose por su hija. No viene mal recordar que esta poderosa mujer alberga pliegues humanos, primero al confesar que su primogénito le asustaba (y eso que no es una mujer fácil de asustar) y luego al pedirle al príncipe de Dorne que le haga llegar el barco que le ha regalado a su hija y su añoranza. Por eso le dedico la imagen de portada.

Otra candidata al Trono de Hierro (y a cualquiera), Daenerys, decide retrasar la conquista de los Siete Reinos para sofocar las revueltas en Yunkai y Astapor. ¿Qué clase de reina sería si no supiese gobernar? Y eso que su flota ya asciende a 93 barcos y a 9300 hombres... Y que no hemos contado con los dragones...

De reyes pasamos a conspiradores. Lord Baelish y Sansa llegan a Nido de Águilas, donde volvemos a echarnos en cara a Lysa Arryn y a su enfermizo y rarito hijo. El momento sorprendente fue conocer por boca de Lysa hasta qué punto Meñique ha sido la mano urdidora de los misterios que hasta el momento no se habían cerrado: estamos hablando de la carta que le mandó a Catelyn alertándole de los Lannister o del intento de asesinato de Bran cuando estaba convaleciente, ni más ni menos. Las lecciones que imparte a Sansa acerca de cómo moverse y en quién confiar hacen de este personaje uno de los más temibles de todos.

Le llega el turno a dos parejas que compiten por ser las más potentes: por una parte, Arya y el Perro, que discuten cada dos por tres y que sin embargo están destinados a entenderse. Es de esperar que a no mucho tardar Arya quite el nombre de su compañero de la interminable lista de personajes que quiere matar; por otra parte, Brienne y Pod no van a tardar en entenderse, como demuestra la concesión de la gigante mujer caballero al dejar que su escudero le quite la armadura. Se dirigen, por cierto, al Muro, en busca de alguna de las hijas de Catelyn.

Catelyn también es nombrada por su hermana, por su enfermiza e inestable hermana Lysa, que pone los pelos de punta a la ingenua (y tonta) Sansa, que le confiesa su virginidad tras una tensa acusación que casi amenaza con romperle la mano cuando parecía que la pelirroja podía empezar a sentir lo que era volver a sentirse como en casa. Ahí, desde luego, no. Y menos si le encasquetan la mano del rarito.

Y para acabar, la cuota de acción del capítulo en la escaramuza de la Guardia de la Noche para acabar con los renegados que estaban en el torreón de Craster. Ese pendenciero Karl tiene lo que se merece de manos de Jon.  Por un lado, quedamos satisfechos al pulirnos a unos cuantos indeseables, algo que no suele ser muy frecuente en este universo (el citado Karl, el taimado Locke, el despreciable Rast...), pero por otro nos quedamos con las ganas del reencuentro entre Jon y Bran. Al final puede el consejo de Jojen para encontrar al cuervo de tres ojos. Antes, otra espectacular escena de metamorfosis de Bran metiéndose en Hodor. Y después, emotivo encuentro entre Jon Snow con Fantasma. A falta de dragones, al menos han vuelto los lobitos huargo...

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