Bates Motel. Temporada 2

(A&E. 10 episodios: 04/03/14 - 06/05/14)
Contiene spoilers

Como sucediera en la primera temporada, lo mejor que se puede hacer con esta serie es no tomarla demasiado en serio y tratar de olvidar los numerosos agujeros negros en forma de incoherencias en la trama. Con esta premisa, te puedes dejar entretener con las excentricidades de Norma (grande Vera Farmiga, de 10, en una serie que como mucho roza el 6) y los golpes de efecto un poco aleatorios que se van produciendo. Solo así te puedes entretener, que es lo máximo a lo que puedes aspirar con los Bates.

Parece como si los guionistas tuvieran claro los pasos para que Norman pase de ser ese jovencito educado, obediente, estirado y tontorrón al Norman Bates implacable, perturbado y perturbador de Psicosis, y que todo lo que le rodea sobre en el intento. Por ejemplo, nos hemos pulido a las dos chicas de las que se enamora Norman de manera más bien poco sutil: a Bradley con un pasaje de autobús y muchas gracias por los buenos momentos; y a Cody con un exilio a las tierras donde vive su tía tras la muerte de su padre.

Por lo que ya solo queda Emma, cuyo peso va cayendo en picado casi de manera inversamente proporcional al tamaño de sus ojos. La pobre ha estado infrautilizada en esta temporada, así que no se esfuerzan por darle un mayor protagonismo será mejor que cumpla su amenaza de dejar de trabajar para Norma; por cierto, ¿qué fue del muchacho de la hierba? Tras la escena del chapuzón del río, desapareció sin dejar rastro. 

Esa es una seña de identidad de la serie, los vaivenes y las tramas secundarias que distraen un poco y se olvidan pronto, como ha pasado con el acercamiento de Norma a la sociabilidad con Christine y su hermano George (por no hablar del puesto de concejal del que luego no se supo nada), el malo de Nick Ford (ridícula su muerte, un capo de la droga tan importante se queda solo con Dylan sin ningún tipo de escolta, y puede escapar con suma facilidad), o los hermanitos Zane (patético empezando por su tinte de pelo) y Jodi (largamente llorada por Dylan cuando se la cargan).

Sólo permanecen, al margen de la insana pareja Norman-Norma, el pálido y sosainas Dylan (no nos creemos ese abrazo con su madre, ya descubrirá que ha vuelto a ser manipulado por Norma), al que ni ser el cabecilla de la red de la marihuana le quitaría el sambenito de flojeras (y no sólo porque el esmirriado de Norman le atice unas buenas tundas cada vez que intercambian mamporros); y el sheriff Romero, una especie de deus ex machina que resuelve lo que es un callejón sin salida gracias al manejo de la "ley" a su antojo. Estuvo interesante ese acercamiento con Norma, aunque no llegó a concretarse.

Desde ya y desde aquí, por cierto, apunto un crossover con Dexter: que lo saquen de su retiro, le afeiten la barba y lo lleven a White Pine Bay, cuya tasa de crímenes sin resolver debe golear al de Miami. Podría entrenar a un nuevo alumno, ese Norman que promete con una mirada sádica al final de la temporada.

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