Breaking Bad. Temporada 3

(AMC.13 episodios: 22/03/10 - 14/06/10)
Posiblemente, de entre lo mucho y bueno, lo más interesante de BB sea la impresionante evolución de sus personajes. De todos ellos. Si bien el caso más evidente es el de Walter White, qué decir de Jesse Pinkman, o de Skyler, o de Hank. Lo que eran en aquella primera temporada ya sufrió una importante transformación en la segunda, pero es que no para el proceso y va más allá del evidente cambio de look de Walter, que prosigue a pasos agigantados ese proceso de corrupción moral, aunque no deja nunca de ser nuestro héroe (por más que la premisa de la serie sea ver la involución moral de un buen hombre).

Parece casi imposible que el arranque de la temporada (después de un sugerente, extraño y atractivo inicio -inicios que suelen encerrar joyas en sí mismos- en el que dos misteriosos hombres muy arreglados y parecidos se bajan de un lujoso Mercedes y se arrastran por los suelos por un ritual de santería al otro lado de la frontera, para acabar en un altar consagrado a la Santa Muerte, en la que destaca un dibujo de Heisenberg) parta unas semanas después de ese accidente de avión que nos dejó descolocados. Walter está errático y disperso por culpa del sentimiento de culpa y por el aviso de Skyler de que quiere la separación al atar cabos y suponerle metido en un asunto de drogas; y Jesse está saliendo de las puertas del infierno. Parece que los días de fabricar drogas han acabado para ambos, al menos para Walter, que acaba en el segundo episodio entre rejas por un ataque de furia contra un agente de carretera.

En estos primeros episodios, la tensión avanza por medio de los misteriosos hermanos, apodados los "primos", que buscan la pista de Walter y no tienen muchas dificultades para ir acechándole. Solo la intervención de Gus impide el asesinato en su propia casa. Al mismo tiempo, una vez que Skyler conoce el secreto de Walter, no se sabe si lo va a soltar, aunque por no dejar a Walter Jr. sin la figura paterna modélica e intachable decide callar, pese a los consejos de su abogada. Y eso que hasta para Saul le parece un posible problema y avisa a Mike (que había limpiado el piso de Jesse tras lo de Jane), un ex policía calvo, duro y contundente que trabaja en realidad para Gus. Las peleas entre Sky (que se ha liado con Ted Beneke, su jefe, por despecho) y Walt son constantes y muy tensas.

La autodestrucción de Hank sigue su curso a través de sus ataques de ansiedad, que le llevan a boicotear su propio ascenso a El Paso, donde no quiere volver. Se mete en una pelea intrascendente e investiga como un poseso el cristal azul con tal de buscar un pretexto para no irse. Llega a acorralar a Walter y a Jesse (en realidad buscaba a este) en el vertedero, justo delante de la autocaravana (despedida muy emotivamente en ese genial capítulo 6, Sunset), y solo una llamada de la secretaria de Saul haciéndose pasar por una enfermera del hospital les salva el cuello, aunque más adelante Hank, loco de ira, vapuleará a Jesse al creerlo responsable. Ese hecho está a punto de terminar con su carrera en la DEA.

Luego el foco de atención se posa en lo que parece la ruptura definitiva entre Walter y Jesse. Este quiere seguir ganando dinero y elabora una metanfetamina bastante buena, aunque Gus, que sigue tentando a Walter para que le siga produciendo droga, al final  convence a Walt con una mareante oferta de 3 millones de dólares. El argumento, sin embargo, determinante, para hacerle cambiar de opinión es el de que un padre debe proveer a su familia, aunque esta le rechace. Al final, gracias a giros varios, consigue que Jesse quite la denuncia a su cuñado por la paliza y le mete en la producción masiva de cristal, aprovechándose del trabajo del químico Gale Boetticher (David Costabile), un nuevo y muy interesante personaje que ha levantado el laboratorio situado en una lavandería, la tapadera legal que interpone Gus.

Los primos, por su parte, no se quedan conformes con no poder matar a Walt, aunque de momento se conformen con atacar a Hank, el que mató a Tuco, sobrino del Tío (a quien vemos en el esplendor de su crueldad en un flashback donde salen los primos de niños). Ese es el punto de inflexión de la temporada: Hank es avisado por Gus y consigue salir vivo por los pelos, aunque con varios disparos en una espectacular escena al final del episodio 7, One minute. En el hospital se produce un acercamiento entre Sky y Walt, aunque ella sospecha que lo que le ha pasado a su cuñado tiene que ver con los asuntos de las drogas. Enseguida le ofrece a Marie la posibilidad de pagarle el fisioterapeuta y todos los gastos que no le cubre el seguro y se inventa una tapadera de apuestas. Ahí es cuando ella misma se mete en los negocios de Walter, aunque sea simplemente en plan contable, otro acierto de la serie, implicar a la mujer del otrora hombre apacible y bueno.

A partir de ahí, tras un extraño y magnífico paréntesis en un episodio peculiar, el 10º, Fly, en el que vemos a un Walter completamente obsesionado con una mosca que se cuela en el laboratorio y asistimos a conversaciones trascendentales sin que parezca obra del guionista, se entra en otra espiral muy emocionante que por otra parte tiene su relanzamiento en el conflicto que se le plantea a Jesse, que en ese momento, al descubrir quién fue el asesino de su amigo Combo (a quien vemos en un flashback que nos remite a los primeros episodios de la serie), perpetrado ni más ni menos por Tomás, un niño (en otra de las casualidades marca de la casa BB, puesto que viene tras iniciar una relación con Andrea -Emily Ríos, vista en The bridge en un papel más anodino-, una chica de la terapia de grupo para drogadictos, a quien quería vender su droga, y que resulta ser la hermana de Tomás) metido en bandas callejeras por gente contratada por Gus; Jesse es el único con integridad moral de rebelarse contra ese hecho. La resolución, eso sí, llegará de manera inesperada por Walter (qué final el del capítulo 12, Half mesure, con ese "Run" que le urge a Jesse), lo cual acelera el final de temporada, al haberse puesto en contra de los consejos previos de Gus. 

La factura de la producción, como siempre, impecable; las introducciones antes de los créditos iniciales, llenas de matices y guiños y juegos, avanzando adelante y atrás con independencia del desarrollo lineal de la trama; los requiebros morales; las disyuntivas que se plantean; la defensa de la amistad entre dos personas completamente antagónicas como Walter y Jesse; la introducción de personajes secundarios (como Saul, Gus o Mike) que van creciendo e imponiéndose; y muchos más detalles que se filtran por cualquier rendija hacen de esta serie un lujo imprescindible.

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