Memorias de Idhún. La Resistencia (I Búsqueda). Laura Gallego. SM

(205 páginas. 9,95€. Año de edición: 2009)
El día en que se produjo en Idhún la conjunción astral de los tres soles y las tres lunas, Ashran el Nigromante se hizo con el poder allí. En nuestro mundo, un guerrero y un mago exiliados de Idhún han formado la Resistencia, a la que pertenecen también Jack y Victoria, dos adolescentes nacidos en la Tierra. El objetivo del grupo es acabar con el reinado de las serpientes aladas, pero Kirtash, un joven y despiadado asesino, enviado por Ashran a la Tierra, no se lo va a permitir...

Dentro del género de fantasía en el que tan bien se mueve esta autora, la trilogía de Idhún ocupa uno de los lugares más destacados y, tras la lectura del primer volumen (o de la primera mitad del primer volumen, como me ha parecido entender de esta edición de bolsillo, que divide en dos partes el primer libro), se entiende bastante bien por qué. En varias ocasiones he tenido la sensación de que esta saga bien podría configurar una notable serie de ciencia-ficción mediante la consiguiente adaptación (y más aún después de ver la mediocre Defiance).

No por consabidos (por no decir que recurrentes), los personajes dejan de cumplir su cometido. El clásico factor de "predestinación" se adapta a la perfección para Victoria y para Jack, los dos niños/jóvenes "reclutados" por la Resistencia idhunita: Idhún es un planeta donde pervivía la magia (a través de los unicornios y de los dragones) que ha sufrido la invasión de los sheks (serpientes aladas). Eso sí, la resistencia solo la conforman Alsan, hijo del rey Brun, príncipe heredero del reino de Vanissar, un joven y valeroso guerrero, y Shail, un joven mago que es una especie de hermano mayor para Victoria. Los dos chicos huérfanos nacidos (eso parece) en la Tierra están predestinados a hacer cosas grandes, a pesar de que su relación con Idhún de momento no está muy clara.

Si los protagonistas cumplen su función (Jack, de 13 años, desorientado, confuso, embebido de ira por el asesinato de sus padres en el primer capítulo, va canalizando su impulsividad e incluso logrará empuñar la espada legendaria Domivat, la espada de fuego forjado por los dragones; Victoria, de 12, en principio la más insignificante a pesar de su poder de sanar heridas, luego merecedora del poderoso Báculo de Ayshel), qué decir del oponente, Kirtash, un frío e implacable asesino de 15 años a manos de la espada de hielo Haiass. El misterio que destila (sobre todo a raíz de que rompa su imperturbabilidad por culpa de Jack y de que se interese por Victoria) le conforma un aura inquietante y cautivador, casi más que los a veces niñatos Jack y Victoria (porque Alsan y Shail ocupan un segundo plano).

Kirtash, junto con toda la mitología que rodea a Idhún (habitantes, razas, lugares...), así como el mundo paralelo de Limbhad, donde se refugian los protagonistas, es lo más logrado de este arranque de trilogía que cumple su función: atraer la atención del lector y darle verosimilitud al universo mágico que se nos plantea. Quizá falta algo de espectacularidad, pero es sobre todo una toma de contacto, una introducción. Otro punto débil es que a veces tienes la sensación de haber leído ya esa historia o de saber qué viene después (triángulo amoroso, transformación en bestia de Alsan, nuevos enemigos por parte del líder de los "malos", Ashran...), en parte por ese narrador omnisciente que no dice nada nuevo. El sentimentalismo de algunas escenas por momentos es una rémora para que avance la espectacularidad de la acción, que queda un poco lastrada por querer explicarlo todo, aunque sea a base de adelantos de la información que chafan algunos aspectos.

De todos modos, se trata de un buen y prometedor arranque.

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