Dexter. Season 7

Dexter ha vuelto a su esencia y eso ya es mucho. Muchísimo. Esta temporada, como en las de antaño, se terminaba un episodio y te mordías los muñones para llegar al próximo lunes y ver cómo continuaría. Vale que ha habido algún altibajo, pero señores, si esta serie no es una de las mejores a pesar de fiascos como la temporada pasada o el final de la quinta, mejor nos ponemos a ver televisión española...

Vale que la trama con Quinn y la stripper ucraniana sobraba (como los Koshka una vez que Sirko estaba fuera del tablero de juego), vale que Batista cada vez pinta menos, vale que podrían haber sacado más partido a un enemigo tan carismático como Sirko, cuya trama termina demasiado pronto; o vale que el descubrimiento por parte de Deb al final de la 6ª temporada podría haberderivado a una mayor profundización de esa realidad, pero para mí ha estado muy bien encontrar sentimientos en este psicópata que al principio tenía que fingir para empatizar, algo que ha ido evolucionando (de ahí esos flasbacks un poco extemporáneos con Doakes en el último capítulo) hasta encontrar a Hannah, de quien se ha enamorado perdidamente (espero que esa orquídea negra en la última escena suya, tras escaparse en el hospital, no sea el punto final de su participación en la serie, sino que volvamos a saber de esta asesina tan apropiada para Dexter).

Pronto los hilos sueltos en las pesquisas de Laguerta han ido tomando la forma de una bola cuyo centro era Dexter y, como siempre, no queremos que la policía encuentre al asesino, sino que el asesino se libre, cueste lo que cueste, como saltarse el código de Henry y matar a una inocente (algo que ya se había prefigurado con el padre de Hannah, que por muy indeseable que fuera no parecía muy asesino). Laguerta ya sobraba y aunque no ha sido muy creíble que de repente se tomase el trabajo detectivesco en serio (cuando esta mujer solo ha vivido por y para medrar y ascender), el punto de giro del final, con una Deb que ya había tenido bastante sabiendo que su hermano era un asesino en serie, hace que la última temporada se presente con todas las espadas en alto.

Y es que el asesinato de Laguerta ha sido demasiado improvisado como para que Batista o Tom no encuentren pistas para incriminar a los hermanos Morgan, cuyo destino parece bastante tenebroso, aunque es de suponer que Dexter no dejará que incriminen a su hermana, por quien ha dejado a quien podría comprenderle y aceptarle. También parece que Dexter puede descontrolarse, ya que sus códigos y sus reglas se empiezan a desmoronar. Ya no es el justiciero al que se le podía perdonar todo, ha pasado a ser un motherfucker que destruye todo lo que le rodea (Rita, ahora su hermana).  Lástima que tengamos que esperar hasta septiembre para volver a disfrutar la que (esperemos, por más que nos duela) sea la última temporada de esta serie tan estupenda.

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