The walking dead. S03E04. Killer within: posiblemente, el mejor episodio de esta serie

Si la temporada de Walking dead estaba siendo muy buena y los tres primeros episodios habían relanzado sin duda el impulso de esta serie (aunque para mí la segunda temporada no es tan criticable, había que profundizar en la psicología de los personajes para que se entendiera, por ejemplo, el cambio de actitud en Rick), este episodio es simplemente impactante, y el adjetivo se queda corto. Porque ni siquiera es un final de "mid season"...


Contiene spoilers 
(este aviso me hace gracia porque me leen tres gatos, a quienes mando un saludo cariñoso por al menos pinchar en este blog)

Se inicia el episodio con las imágenes de alguien (imaginamos que el que observaba desde lejos a nuestros protagonistas en el S03E02) que merodea los alrededores de la cárcel. Parece que prepara una trampa, y las alarmas se encienden cuando deja abierta una puerta. Por eso, en lo que es una primera parte del episodio tranquila, que incluso concede las primeras risas en mucho tiempo (y es que Glenn y Maggie están en la torre de control haciendo sus cosillas, lo cual provoca la hilaridad del resto del grupo); y también emotiva, cuando Hershel se levanta del camastro y sale a caminar en muletas, los espectadores no podemos estar tranquilos en ningún momento: el inquietante inicio no se nos quita de la mente. Algo muy malo va a suceder porque tras la calma en esta serie siempre viene la tempestad.

Por eso, cuando el ataque de caminantes da inicio, no podemos sorprendernos en demasía, aunque tampoco podemos evitar la angustia, sobre todo cuando nuestros protagonistas quedan aislados unos de otros: Hershel y Beth pronto encuentran refugio, en un alto incomunicado; Carol y T-Dog tienen que meterse en la cárcel, al igual que Maggie, Lori y Carl, pero por otro sitio. Mientras tanto, Rick, Daryl, Glenn y uno de los dos presidiarios (que antes habían vuelto a pedir una oportunidad de integrarse en el grupo, aunque la respuesta había sido la de prepararles comida y coche para que se fueran de allí, con lo que su respuesta cuando se hace con el revólver de Rick es cuanto menos sorprendente) van en busca del modo de apagar las sirenas de la cárcel, que están atrayendo a todo caminante en varios kilómetros a la redonda.

Siguen las emociones fuertes: Lori inoportunamente se pone de parto. A T-Dog le muerden en el hombro (¡¡¡Le muerden, es hombre muerto!!!, ¡uno menos!). ¿Parece poco? Pues lo será, lo será. Carol consigue escapar gracias al sacrificio de T-Dog (para una vez que habla van y se lo pulen... Si esto no es racismo, le falta poco, jajaja), Maggie atiende el parto, que sufre, como es lógico notables complicaciones, y es que las cesáreas en esas circunstancias son una pena de muerte. Y Carl por fin realiza un acto de valía, un acto que lo redime de sus anteriores momentos en los que pedía ser pasto de los caminantes.

El final deja un nudo en el estómago (un nudo y un dolor, como es lógico, que las imágenes son bastante explícitas para variar), cuando Rick se entera de lo sucedido. A todo esto, el atacante del inicio había sido uno de los presidiarios que parecían haber quedado fuera de juego (pues no en vano Rick lo dejó de manera implacable sin resguardo pese a sus súplicas) y habían controlado la situación al librarse por fin de él. 

Se nos muestra, además, cómo en Woodbury Merle le pide al Gobernador que le deje buscar a su hermano (no sé con qué intenciones, a todo esto, que no me creo su vena de hermandad), Andrea se deja embaucar por el Gobernador y Michonne anda más mosqueada que un cura con la ley del Supremo en favor de los matrimonios homosexuales. Pero toda esta trama es insignificante en comparación con el desastre de la cárcel. Y viendo el avance del siguiente episodio, parece que Rick pierde el control y la capacidad de razonar...


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