Palabras envenenadas. Maite Carranza. Edebé (Periscopio)

(254 páginas. 9,95€. Año de edición: 2011)

¿Qué pasó con Bárbara Molina? Nunca se encontró su cuerpo ni se consiguieron pruebas para detener a ningún culpable. Una llamada a un móvil pone patas arriba el destino de muchas personas: el de un policía a punto de jubilarse, el de una madre que ha perdido la esperanza de encontrar a su hija desaparecida, el de una chica que traicionó a su mejor amiga.

El caso de la desaparición de Bárbara Molina cuando tenía 15 años lleva a un callejón sin salida. La investigación policial llevada a cabo por el inspector Salvador Lorenzo, que está a un día de jubilarse, no ha dado ningún fruto. Han pasado cuatro años desde entonces y todo el mundo cree a Bárbara muerta y por eso la familia Molina está destrozada, sobre todo Nuria Molina, la pusilánime madre.

Y es que los dos principales sospechosos, Martín Borrás, un chico mayor que Bárbara con el que salía; y Jesús López, el profesor de Historia que flirtea con sus alumnas más guapas, conducen a un punto muerto. Lo angustioso para el lector, sin embargo, es conocer que Bárbara sigue viva y está encerrada, viviendo un calvario, a merced de Él (así aparece nombrado este maltratador hasta conocer su identidad, cerca del final). 

El caso da un giro cuando Bárbara aprovecha un descuido de su captor y llama desde su móvil a Eva Carrasco (no a su madre, porque la considera demasiado débil, ya en Lérida, en su primer intento de fugar, le falló cuando la llamó desde una cabina), la que era la mejor amiga de Bárbara hasta que el secreto que consumía a Bárbara supuso un muro entre ellas.

Lo novela, dividida en tres partes (la 1ª: La chica que veía Friends; la 2ª: A oscuras; y la 3ª: El mal de Molière), alterna la 1ª persona para los monólogos de Bárbara (desde ese inicio aparentemente inicuo: “El día de mi decimonoveno cumpleaños fue como cualquier otro”) y la 3ª persona (vemos externamente los puntos de vista del atribulado Lozano, del alma en pena que es Nuria y de Eva). El perspectivismo es uno de los puntos más acertados de esta novela.

La intriga está muy bien dosificada, la ambientación (estamos en Barcelona) y la psicología de los personajes están perfectamente conseguidos, y las pesquisas policiales agradecen la verosimilitud. Está claro que ninguno de los dos sospechosos tienen a Bárbara (porque para eso hemos leído más novelas de intriga), pero se tarda en conocer su identidad casi tanto como descubrir los abusos a los que fue sometida desde niña.

Quizá la precipitación en la segunda mitad del libro, la necesidad de que el caso se esclarezca en menos de las 24 horas que le quedan a Lozano, a punto de jubilarse y pasar el caso a Sureda, su sucesor, es el punto más débil de esta dura y exigente novela, pero es un mal menor en comparación con el tema, con el desarrollo de la trama y con la exigencia estilística de la autora.

En la propia web de Edebé, tenemos Estrategias de animación a la lectura y Actividades de aula a modo de guía de lectura, que sería recomendable, por ejemplo, para 4º de la ESO.

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