Rebelión en la granja. George Orwell. Destino

(160 páginas. 6,95€. Año de edición: 2004. 1ª edición: 1945)
"¿No resulta entonces de una claridad meridiana, camaradas, que todos los males de nuestra vida provienen de la tiranía de los seres humanos? (...) Ese es mi mensaje, camaradas: ¡Rebelión! (...) Nunca hagáis caso cuando os digan que el Hombre y los animales tienen intereses comunes, que la prosperidad de uno es también la de otros. El Hombre no sirve los intereses de ningún ser, exceptuando los suyos propios. Y entre nosotros, los animales, que haya perfecta unidad, perfecta camaradería en la lucha"

Ese es parte del mensaje que el cerdo Viejo Mayor transmite a los animales de la granja, así como la canción "Bestias de Inglaterra", germen para un reino animal libre. Es el inicio del "Animalismo" y el paso de la Granja Manor a la Granja de los Animales. La rebelión se produce el día de San Juan y derrocan al señor Jones, que tiene que huir. La camaradería, la unidad y la igualdad entre los animales son los referentes, que se plasman en los Siete Mandamientos, reducidos al lema que balan las ovejas: "¡Cuatro patas sí, dos patas no!". Animales antes siempre explotados por el hombre se sienten felices y plenos: la superficial yegua blanca Mollie, los dominantes cerdos Snowball, Napoleón y Squealer, los caballos de tiro Boxer (infatigable trabajador) y Clover, el burro Benjamin (el único, no obstante, que se muestra desdeñoso y escéptico: "Los burros viven mucho tiempo. Ninguno de ustedes ha visto un burro muerto"), Muriel la Cabra, las gallinas, las ovejas...

Los cerdos, los animales más inteligentes, pronto se encargan de la organización de la granja, así como de su defensa, pues Jones quiere recuperarla y las granjas de al lado (Foxwood y Pilkington) se muestran beligerantes. Es por eso por lo que requieren de unos ciertos privilegios extra, como la leche, que requisan, y las manzanas. "Día y noche estamos velando por vuestra felicidad. Por vuestro bien tomamos esa leche y comemos esas manzanas". Snowball y Napoleón recrudecen sus disputas por la dirección de la granja y después de la "Batalla del Establo de las Vacas", en la que expulsan de forma definitiva a Jones, Napoleón da un "golpe de Estado" y consigue echar a Snowball. Casi a continuación, sustituye los debates de los domingos por órdenes, aunque se vende como un sacrificio al cargar él con más trabajo adicional. Se apropia, además, de los planes de Snowball de construir un Molino. Y todo es convenientemente manipulado para que el resto de animales acepten la situación. "Táctica", le dirá Squealer a sus camaradas sobre la maniobra de Napoleón. Squealer es, digamos, la prensa a favor del poder; las ovejas son las encargadas de berrear ante cualquier asomo de crítica; y los nueve perros que Napoleón educó (los dirigentes saben de la importancia de la educación y por eso la quieren llevar a su terreno), la policía.

Así pues, pasan los animales a trabajar hasta 60 horas por semana, incluso los domingos por la tarde. Y todo lo que habían decidido no hacer, lo incumplen, modificando los mandamientos convenientemente, por lo que empiezan a beber alcohol, a dormir en la casa, a vestir ropa de humanos, a negociar con ellos... La construcción del molino (proyecto iniciado para mejorar las condiciones de los animales, pero que luego solo se utiliza con fines comerciales) sufrirá reveses importantes, pero el dominio de Napoleón (que se hace llamar "Líder") y de los cerdos seguirá orquestándolo todo, abusando cada vez más del poder, corrompiéndolos al tiempo que explotan a sus ex congéneres, de ahí que de siete mandamientos acaben reduciéndolo a uno, y muy esclarecedor:
"Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros".
 Orwell, en diez capítulos con cronología lineal y un narrador "gramófono" (como denomina Rosa González en sus comentarios), dibuja con precisión un mapa del totalitarismo y de un mal gobierno. Aunque se puede ajustar al caso ruso, con la revolución bolchevique, y Napoleón corresponderse con Stalin, y Snowball con Trotsky, y el Viejo Mayor con Lenin/Marx, esta fábula animal se puede leer como una inteligente sátira contra cualquier injusticia política. Los personajes esbozados, a grandes rasgos, equivalen a cualquier clase social de cualquier situación política en cualquier momento histórico. ¿Acaso no suena de algo esta expresión de Squealer (el vocero del régimen)?:
"Ciertamente, fue necesario hacer un reajuste de las raciones (Squealer siempre mencionaba esto como "reajustes", nunca como "reducción")".
Totalmente recomendable este clásico literario que aúna belleza en la forma (sencilla, sin apenas subordinaciones ni recursos literarios, práctica, efectiva) con el fondo (la libertad suele ser una bandera a la que se agarran algunos para aprovecharse de los demás). Y recomendable más aún en clase, por su brevedad y por la vigencia de lo narrado, en un 4º de la ESO, por ejemplo, pues como dice el propio Orwell en su introducción, 
"Libertad significa el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír".

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