Game of thrones (Season 2)

HBO. 10 episodios. 25/03/12 - 04/06/12


La temporada 2 cumplió con las expectativas creadas en la primera, de modo que mantener el alto nivel que representó la puesta de largo de esta fantasía épica ha conseguido que estemos hablando de una de las series más ambiciosas y completas del panorama televisivo, sobre todo porque es única en su género y porque consigue trasladar con mucha fidelidad una obra maestra de la literatura fantástica, Canción de Hielo y Fuego. Y el reto no era sencillo, puesto que el segundo libro es más fragmentado que el primero, aunque Tyrion viene a representar el papel que Ned Stark tenía en la primera, algo así como el nexo de unión, como la figura principal.

Si en la primera parte de la saga se nos situaba -magistralmente: uno de los puntos fuertes de esta adaptación a la tele es la ambientación- en las tierras de Poniente y la trama estaba más centralizada en torno de la familia Stark, en esta segunda temporada observamos una mayor diversidad, una notable disgregación que se traduce en constantes cambios de escenarios y de personajes. Es como si hubiese estallado una granada (en forma de cabeza...) en medio de ese círculo que conformaban los Stark y estos se hubieran desparramado.

Se puede hablar de varios cambios o relevos: por ejemplo, la nueva Mano del Rey, Tyrion, toma el relevo del protagonismo colectivo y se convierte en el eje vertebrador (por no decir, citando al ex entrenador blaugrana, el "puto amo"). Viéndole actuar nos damos cuenta de que Ned fue una Mano lamentable, y su nombramiento por parte de Robert una gran equivocación. Aparte de las escenas con Cersei, son meritorios los diálogos que cruza con Varis. También hay que destacar a Pod (Daniel Portman), el escudero de Tyrion, que le salva de la traición de un Capa dorada durante la batalla de Blackwater (ese estupendo penúltimo capítulo). 

Desembarco del Rey (King's Landing) le gana la partida a Invernalia, que queda más desdibujada. Aunque, eso sí, nuevas ciudades aparecen completando el mapa de Poniente: Harrenhal, Rocadragón, el desierto Dothraki, la ciudad de Quarth, las islas del Hierro, además de los distintos campos de batalla.

La muerte del rey Robert (más la famosa decapitación) pone patas arriba los Siete Reinos, pues se proclaman reyes a patadas: Joffrey, hijo de Robert, se queda con el trono de Hierro, pero las dudas de su legitimidad impulsan las candidaturas de Stannis Baratheon, el hermano mayor de Robert, que cuenta con la ayuda de la inquietante Melisandre; de Renly Baratheon, que aunque no tiene los mismos derechos que su hermano mayor, se ve respaldado por la fortaleza de su amado Loras Tyrell, el caballero de las flores, que ofrece la mano de su hermana Margaery; Robb, como Rey en el Norte; y también Balon Greyjoy, que se proclama de nuevo rey de las Islas del Hierro, al aprovecharse de la situación de Invernalia y de la poca personalidad de su hijo Theon, que traiciona casi sin dudar a su casi hermano Robb; incluso podemos añadir a Mance Ryder, el Rey-Más-Allá-Del-Muro, aunque todavía este personaje no ha aparecido.

De la nómina de reyes, podríamos establecer un ranking de "gobernabilidad", por así decirlo, y el peor rey de todos sería Joffrey, a quien Cersei (para mi gusto uno de los personajes más poderosos de esta segunda temporada, mucho mejor que en la primera, sobre todo con los cara a cara con Tyrion) no puede refrenar y por tanto su sadismo, su crueldad y su egoísmo se imponen a su absoluta falta de liderazgo y su cobardía, ejemplificadas en el asedio de Stannis, en el que huye con el rabo entre las piernas. Es un niño que juega a ponerse una corona para mandar y ser obedecido, sin importarle otra cosa que su derecho al trono. Es de los personajes más detestables de todos y por eso el "Fuck the king" que casi escupió el Perro (que había protegido a la pobre Samsa todo lo que pudo de los desmanes de su prometido) es una frase memorable.

Stannis (Stephen Dillane) no parece mejor porque se trata de un fanático del orden, un tío corrompido por la envidia y el rencor, incapaz de mano izquierda. Encima ha hecho un pacto, por así decirlo, con el diablo, en forma de mujer de rojo, Melisandre (la bella y enigmática Carice van Hounten, que pide a gritos más escenas), sacerdotisa de R'hllor. Gracias a este personaje que proviene, creo recordar, de Asshai, nos ponemos en contacto con un elemento sobrenatural, la magia negra, con la que consigue fortalecer a Stannis, que se ha pasado a adorar al Dios de la Luz a toda costa. La escena del alumbramiento frente al atónito Davos Seaworth, el humilde caballero de la Cebolla (uno de los personajes con más sentido común de los que conocemos, y más interesante, pues antes era contrabandista: Liam Cunningham borda el papel), es una de las más impactantes de la temporada.

Renly parece el mejor de los tres, a pesar de ser el que menos derechos tiene, puesto que es el único que sabe conectar con sus vasallos, el único que se preocupa mínimamente de aquellos a quienes dirige. La fuerza de los Tyrell, quizá la casa de Poniente más rica tras los 'cagaoro' Lannister, le dota de posibilidades, junto con su carisma, pero pronto queda fuera de juego gracias a la estratagema de Melisandre. Nos ha dado tiempo a descubrir a la ambiciosa hermana de Loras (que sigue muy desdibujado, quizá Finn Jones es el actor menos carismático de todos), Margaery, que aspira a ser "la reina" (no queda rastro de la mujer florero que parece en los libros; parece dotada de más profundidad en la serie, aparte de mostrar unos escotes de vértigo, con lo que Natalie Dormer le ha prestado relevancia al personaje); y a Brienne de Tarth, que está enamorada de Renly y se pone al servicio de su Guardia Arco Iris al vencer a Loras en combate. En el libro se describe más fea aún de lo que la gigantesca actriz Gwendoline Christie es, pero esta mujer se mete de forma extraordinaria en un papel que dará mucho juego, sobre todo embarcada en un peculiar viaje con Jaime Lannister (casi desaparecido en esta temporada al estar prisionero), a petición de Catelyn (¿a alguien más le parece estúpida esta mujer?), a cuyo servicio se pone tras la muerte de Renly.

Y Robb, claro, pero a él le tenemos más aprecio y consideramos que su causa es la más justa de todas, por lo que sus victorias en el campo de batalla son las más celebradas. De todas maneras, su confianza hacia Theon y su irreflexivo matrimonio con Talisa (la guapa madrileña Oona Chaplin) parece abocarle al desastre, al romper el pacto con los Frey.

En la terna de reyes, nos quedan los Greyjoy. Balon, ese viejo podrido al que no cuesta imaginarle un tufo a pescado podrido, está muy bien caracterizado por Patrick Malahide. Inclemente, frío, rastrero. No tanto Yara, la hermana irreverente y procaz de Theon, con una Gemma Whelan que no termina de convencer. En Choque de reyes, este personaje tiene más fuerza y burrea mucho más al pobre Theon. Digo pobre porque en el fondo, este traidor es un pobre de espíritu, que busca hacer méritos frente a su padre a toda costa. En la serie, sus compinches muestran una falta de respeto y una irreverencia que no se ve en el libro. Habrá que ver el final de Invernalia, que toma Theon, en cuya imagen final aparece en llamas. Tendrán que explicar qué pasa ahí, no ha quedado claro (si has leído la novela). Asimismo, habrá que ver qué pasa con Theon, a quien han dejado sin sentido sus esbirros, no se sabe si con la intención de venderlo a Robb, que ha puesto precio a su cabeza, o para llevárselo a la fuerza con él con tal de no perecer en una defensa estéril de la ciudad.



Dos de los personajes fuertes de la saga, Jon y Daenerys, aparecen más desdibujados. Sus tramas apenas avanzan. Jon, acompañando a Lord Mormont en su incursión en el norte, primero choca con Craster, un salvaje del lado de la Guardia Negra, aunque esta historia es puro relleno, sin trascendencia. Y luego, cuando se une al explorador Qhuorin Mediamano (Simon Armstrong, muy bien en su papel, pero poco aprovechado), topa con Ygritte (Rose Leslie, otra actriz bastante acertada). Los fans de los libros reprochan mucho la pelea entre Mediamano y Jon, resuelta sin la intervención de Fantasma (de nuevo los huargo, como pasaba en la primera temporada, no aparecen todo lo que deberían). Y es que Jon de momento parece más un pelele que otra cosa, nada que ver con el de los libros. 

Lo de Dany es distinto. Su evolución como mujer y como líder sigue imparable, como el crecimiento de sus dragones. Aquí disiento de las quejas de los fans de la saga en lo que respecta a la Casa de los Eternos. En el libro los brujos hacen unas oscuras profecías (de las que no te enteras ni papa) y hay un laberinto y poco más. En la serie aparece el trono de Hierro entre cenizas (trono que ignora Dany) y se encuentra con Drogo y su hijo. Demuestra una enorme fortaleza al superar esa prueba. Y el fuego que exhala uno de los dragones para desembarazarse de la prisión a la que le había sometido Pyat Pree (estupendo y repulsivo Ian Hanmore) es otro momento cumbre. La ciudad que parecía más de lo que era le otorga una gran enseñanza a Daenerys: no se puede fiar de nadie (esto a cuento sobre todo del rico comerciante Xaro Xhoan Daxos, interpretado por Nonso Anozie). En los libros la travesía por el desierto y las peripecias en Quarth son mucho más tediosas (es un punto el robo de los dragones).

Para acabar, nos vamos con los hijos pequeños de Ned: Bran y Rikon sobreviven a Theon gracias a Osha. Rikon sigue de momento de comparsa, demasiado pequeño como para tener algún protagonismo; Bran gana en interés gracias a sus sueños en los que se mete dentro del cuerpo de su huargo Verano. Falta una pieza clave en el rompecabezas de Bran, una pieza doble en forma de hermanos, que ya están anunciados para la tercera temporada. Hay que reseñar las pérdidas de Rodrik y del maestre Luwin.

En cuanto a Arya, al principio custodiada por Yoren (gran escena final para él), luego acompañada de Gendry y de Pastel Caliente. Sobreviven a la crueldad de Gregor Clegane, que disfruta torturando a sus prisioneros. A la llegada de Twinn Lannister, pasa a su servicio. Esta desviación de lo que sucede en el libro es otro de los grandes aciertos de esta temporada, pues los diálogos entre la niña y el viejo zorro son de lo mejorcito. Otro aspecto destacado es Jaqen H'ghar (Tom Wlaschiha, que esperemos reaparezca interpretándole), que era un prisionero de Yoren al que ayudó a escapar del fuego, ganándose así el privilegio de poder valerse de la muerte de tres personas (le había salvado a él y a sus dos compañeros de celda). El último capítulo, Valar Morghulis, hace referencia al pacto que llega con este extraño y estupendo personaje. Otra trama que se aleja, y mucho, de los libros, pero que no pierde mucho, al contrario. ¡Viva Arya!

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