El maleficio de la espina. Blanca Álvarez. Destino (Agosto 2009)

(192 páginas. 11,95€. Año de edición: 2006)
A pesar de pasarme casi cien páginas extrayendo defectos a esta novela, creo que la recomendaré a mis alumnos (aunque difiero en la catalogación que marcan en etiquetas, yo situaría al público lector de esta obra entre los 13 y 17 años) porque encierra una bonita historia.

Eso sí, es difícil abstraerse a ridículas comparaciones como "fría como los dedos de la muerte" (pág9), "el silencio, pesado como una losa" (p.9), "el miedo, ese ratón que horada sus vísceras" (p.10), "una lluvia (...) menuda como el gemido ahogado de un gato recién nacido" (p.11), "el destino, afilado como una guadaña" (p.24), "silentes como serpientes" (p.40); o expresiones como "Presiente el aire la soga que estrangula la razón" (p.9), "una lechuza otea, con pasmados ojos de sabiduría" (p.9), "el destino ha decidido cubrirlas [las heridas] de un invierno de hierro helado" (p.11), "el postrer aliento de sus sueños" (p.11), "porque la ropa cara se olfatea" (p.12); máximas recogidas, se supone, del acervo popular, como "los campos siempre esconden sus curvas"; "vivamos cada momento como si no hubiera otro" (p.68).

Salvando esos inconvenientes, esta novela es ligera, entretenida y por momentos sentida, si bien la acción siempre es indirecta y el secreto del "maleficio de la espina" se descubre con placidez (aunque al final, eso sí). Ingredientes como pinturas de El Bosco, nazis refugiados en el Vigo postrado de posguerra, amores indelebles y personajes creíbles (aunque idealizados) son suficientes para que este libro pueda incluso ser uno de esos que incentivan la afición lectora.

Sin un ojo demasiado crítico, los defectos que casi me arruinan la lectura (aparte de los ya señalados, se emplea ridículamente el entrecomillado; hay un mal uso de los tiempos verbales, con una tendencia desmedida a finalizar los capítulos con un futuro o un condicional vaticinando lo que preferiríamos no saber hasta su debido momento; o algunas incongruencias o aspectos poco aclarados, como la llegada de Valvanera a Vigo, algo ilógico sabiendo la vigilancia a la que su grupo es sometido; o que Fabián Costa llegara a capitán después de haberse pasado a los nacionales tras una traición, un rojo por muy delator no creo que lograse tal distinción en la vida) a lo mejor para otros son un incentivo, no por algo la prosa de este libro tiene ecos al siempre excesivo Ruiz Zafón.

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