El infierno de Marta. Pasqual Alapont. Algar (16/11/11)

(160 páginas. 9,95€. Año de edición: 2003. 
Incluye el ensayo La máscara del amor, de Vicente Garrido)
Debería ser obligatorio leer este libro. El tema del maltrato está no sólo bien tratado, sino además bien documentado, ya que la novela (breve e intensa) está complementada con el ensayo La máscara del amor, donde se aconseja a los jóvenes la prevención contra los maltratadores.

Marta tiene 19 años y se traslada a Valencia y comparte piso con Julia y Carmen para cursar sus estudios universitarios. Marta es una chica guapa y tímida, con baja autoestima, acentuada por la ruptura con su novio, Marcelo. Está en esa etapa en la que se deja (o se tiene que dejar) de ser niña y hacerse con las riendas de su vida. El problema es que está desorientada y triste, no sabe bien quién es y la relación con sus padres es distante porque no saben comunicarse bien y simplemente se rigen por el patrón padres protectores, hija mimada.

De esa situación se aprovecha Héctor, que, a fuerza de insistir y persuadir, logra conquistar a Marta, a pesar de que apenas un mes después de conocerse y salir, la primera vez que salen juntos de marcha, él, borracho y furioso porque Marta no lo ha atendido lo suficiente (o porque cree eso, vaya), le abofetea después de llamarle puta. Su infierno comienza al atender una de las múltiples llamadas en la que el chico intenta disculparse. Se cree lo que le dice y ella, ávida de amor y de atenciones, se enamora de ese chico manipulador, grosero, aprovechado, celoso, violento... Un ejemplar de maltratador en toda regla.

El proceso de destrucción del maltratado se ve perfectamente a través de Marta. Como lector, sufres con cada capitulación, con cada concesión, con cada disculpa de Marta, incapaz de ver la realidad pese a que sus amigas intentan al principio hacerle ver que no es sana su relación. La angustia que produce asistir a la disolución de Marta, produce impotencia y desesperación, un gran logro por parte del autor, ya que si consigue ese efecto ha logrado su propósito al escribir esta obra.

Los capítulos no son muy extensos, la introducción avisa de las intenciones y el prólogo es una situación previa que retorna después, como una especie de aviso o prefiguración de lo que le puede esperar a Marta. Quizá se lleva al extremo la situación, pero si Alapont ha considerado que el impacto es así mayor, no hay nada que reprocharle.

Ya de por sí y por esos motivos merece la pena llevarlo a clase, si no como lectura obligatoria (que también), sí para ser leída (aunque sea parcialmente) en el aula. Y para ser debatida y discutida, conjuntamente con el ensayo de Vicente Garrido, una especie de manual o de guía para identificar a un maltratador.

Esta es la guía de lectura de la editorial Algar:

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