Al otro lado del espejo. Jordi Sierra i Fabra. Destino (13/10/11)

189 páginas, 11,95€. Año de edición: 2005

En 1ª persona y en capítulos medianamente extensos pero asequibles y amenos, Marisa nos transmite de manera natural la confusión en la que está instalada. Se encuentra en 1º de bachillerato y cuando se mira al espejo desnuda no se reconoce. Tantos cambios y tantas preguntas le abruman y ni siquiera pude contestar la pregunta más importante: ¿quién soy?

Estupendo acercamiento a la sexualidad el que nos propone Sierra i Fabra de un modo nada traumático y sí muy instructivo. No sólo está Marisa, además, sino también Charo, su hermana mayor, a la sombra siempre de Marisa en cuanto a belleza y brillantez académica; sus padres (más desdibujados, sobre todo el padre; la madre, bajo el influjo familiar y el mando de la casa, al menos cumple el papel de contraponerse a la alocada madre de Amalia, la mejor amiga de Marisa); Amalia, de gran carácter y vivacidad, encubre el hecho de que no ha encajado bien el abandono de su madre a su padre alegando una vida que se le escapaba, negando su edad y el papel que le tocaría cumplir; Luis Enrique, el chico que convence a Marisa para representar una obra de teatro y con quien mantiene una relación; y Fuensanta, la enigmática compañera de reparto de Marisa.

No hay ninguna bibliografía que se acerque no ya al tema fundamental, la homosexualidad (aunque afirmar esto es adelantar, y mucho , la trama), sino ya al despertar sexual de los adolescentes. Subyace un tono didáctico muy apropiado para nuestros alumnos, aunque ese didactismo queda enterrado por el devenir sentimental y sexual de Marisa y Amalia, cuyas tramas resultan atrayentes y estimulan la lectura. Cabe la duda de si advertirán ese tono un poco académico, algo alejado de la realidad vital de nuestros alumnos, quienes rara vez afrontarán esa sexualidad en términos como los del libro, con tanta responsabilidad, criterio y rigor. Un motivo más para recomendársela, puesto que viene estupendamente reflexionar y más en temas como este, en el que pese a la abundancia de información, a la hora de la verdad están muy perdidos.

El mayor hándicap de la obra está condicionado por la premisa de ser un libro informativo más que expresivo. Tras tantas dudas por parte de Marisa, la resolución es algo precipitada: la verbena de San Juan queda como un pegote forzado (la lujosa casa donde se celebra la fiesta; las cansinas menciones a que es una noche de estrenos) y no digamos ya el accidente del padre de Amalia. Son desencadenantes demasiado impostados para llegar al descubrimiento de la sexualidad de Marisa, así como resulta impostada la reacción firme y madura (demasiado madura) de Marisa, que anuncia a Amelia que está enamorada de ella y se decide comunicar a su familia su orientación sexual. Para acabar con los peros, hay que hablar del personaje de Fuensanta, que representa la voz de la experiencia y de la aceptación, no es nada creíble, puesto que su maduración no es propia de una estudiante, sino de una experta psicóloga. Peajes de la finalidad ya indicada.

Al final del libro aparece información bibliográfica en torno a la homosexualidad. Como se advierte, es un tema no muy tratado, de modo que a pesar de los pesares, esta novela parece muy apropiada para los adolescentes, quienes no tienen sencillo acceder a estos temas (salvando el diario de Carlota).

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