Consumir preferentemente. Raúl Vacas. Anaya (28/09/11)

88 páginas. 8,50€. 2010 (1ª edición, 2006)

Estructurado en seis partes (precedidas por la ilustración de una ranura del "Insert coin": I. Perecederos, II. No retornable, III. Edulcorantes, conservantes y estabilizadores autorizados, IV. Caja rápida, V. Degustación gratuita, VI, Últimos días), se nos propone de una manera muy original y atractiva un paseo diferente por la poesía actual. El concepto de juego y la propuesta divertida y original se ve en la misma contraportada, a modo de receta o instrucciones, como las que podríamos encontrar en un producto alimenticio.

El texto inicial, Modo de empleo, es un ejemplo perfecto de texto en busca de la complicidad y la motivación del lector:
El niño no es una botella que hay que llenar,
sino un fuego que es preciso encender

MONTAIGNE
Aprender ya no es conocer, descubrir, acercarse a las cosas con una linterna llena de luciérnagas para verlas por dentro; desentrañar sus ecuaciones, sus números atómico y su esqueleto; interpretar la vida, buscar los planos de la fantasía, desplumar las ideas, darles vida propia, avivar el fuego del que habla Montaigne.
Hoy aprender es otra cosa: es acumular chatarra en los bolsillos, dar cuerda a la palabra aburrimiento, poner un cascabel a una gran caña de pescar y esperar por si pica algo que nos interese.
Creo que la mayor parte de los alumnos, profesores y padres hemos caído en la trampa de una sociedad antropófaga; que la productividad, el estrés y la falta de tiempo, entre otros muchos males, han acabado por matar el gusanillo de la curiosidad y el gusto por los libros.
Pero no todo, por suerte, es de este modo, y aún hay niños y jóvenes, en peligro de extinción, que vuelven sorprendidos a sus casas después de alguna clase que les hace soñar con un posible cambio de estrategia.
Este es un libro para inmiscuirse en el mundo; para recuperar el tiempo y engrasar los sueños y las utopías; para trepar a un universo de andar por casa y encender la luz en un poema o para descubrir, al otro lado del ojo de la cerradura, el tráfico diario de las palabras.
Creo que la literatura y la vida son una misma cosa y que la realidad y la fantasía no tienen en sus tapas fechas de caducidad, aunque convenga consumirlas preferentemente.

En realidad, se podría hablar de una 1ª parte que comprendería los tres primeros bloques y que trataría sobre todo del amor; la parte IV, a modo de epigramas o cápsulas ingeniosas (o al menos eso se intenta), es el punto de inflexión para desembocar en una 2ª parte más amarga, centrada en la vida y la muerte.

Es evidente que unos poemas están más logrados que otros y que apenas se cuela alguna que otra chorrada (la parte IV, el soneto al revés, el SMS). El tono se mantiene y se sostiene. Creo que lo sugerido, lo connotado, el fundamento del ritmo y los conceptos transmitidos pueden ser suficientes para ser un satisfactorio acercamiento a la poesía: lo más interesante del libro es demostrarle a los chicos que no sólo es poesía el artificio métrico que se les obliga a estudiar desde 1º ESO, ese artefacto tan alejado a sus existencias y preocupaciones que requiere de un elaborado andamiaje de sílabas y rimas.

Es decir, este librito está más en la línea del "Agítese antes de usar" que de otros libros o antologías poeticas al uso. Por vocabulario y exigencias conceptuales, no sería recomendable antes de 3º ESO. Leí en clase el Modo de empleo y algún poema y los alumnos me pedían más (eso sí, no les leí más, les señalé que el libro estaba en la biblioteca)

Si tuviera que seleccionar mis poemas favoritos, elegiría Forgotten, Predictor, El gerundio del olvido no me gusta, Declárame tu amor con un disparo, Desprendimiento de rutina, Post-it y Prometo. Y por mí, me ahorraría las ilustraciones. En la entrada de su blog aparecen varios textos.

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