Persépolis. Marjane Satrapi. Norma ediciones

(360 páginas. 25€. Año de edición: 2016)


En el mundo del cómic, ciertos títulos ofrecen un generalizado consenso sobre si forman parte de entrar en la nómina de esos indispensables que te recomiendan al acercarte a este género. Más allá del éxito de las ediciones, se debe hablar de otra serie de méritos que conjuga Persépolis.


Y para eso, hay que empezar por su originalidad. No solo si tenemos en cuenta su procedencia, ni más ni menos que Irán (la protagonista es una chica, la propia Marjane Satrapi), sino también de cara a cualquier persona de occidente, sobre todo en lo que respecta a los ideales y la educación que recibe. El minimalismo gráfico y el blanco y negro ayudan a que la idea de la autora llegue a cualquier lector, que no tendría el mismo efecto si ese velo que por ejemplo se resalta en la portada no fuera negro. Y esa idea no es otra que hablar de su infancia y su juventud, influidas por los avatares de un periodo caracterizado por la inestabilidad y la violencia (guerra va, guerra viene). Historia personal e historia del país acaban fundiéndose en uno, para devenir así en una lectura universal.

Dividido en cuatro libros, a su vez la estructura interna en capítulos diferenciados favorece y facilita la lectura. Antes, una pequeña introducción firmada por un tal David B., nos pone en antecedentes históricos y nos recuerda que Irán no es otra que la antigua Persia. Títulos a modo de ejes temáticos ("El pañuelo, La bicicleta, La celda de agua, La carta, El pasaporte, Escondite, El fin"...), siempre con la sencillez como seña de identidad, y lectura tan fluida como adictiva.

Por casualidad, leyendo comentarios en La casa del libro, he dado con una frase: es el libro que deberían leerle todas las madres a sus hijas, comentario que me parece muy acertado. Porque la educación que recibe por parte de sus padres ya la quisieran no allí en Irán, sino en cualquier parte: liberales, comprensivos, cariñosos, pacientes, tolerantes, generosos... Gran parte de los ideales que se transmiten en estas viñetas son debidos a ellos y a otros familiares importantes, como la propia abuela.


Otro de los aspectos más destacados es cómo erradica la ignorancia acerca de lo que conocemos de Irán. Su europeísmo antes de la cerrazón islamista (que sucedió a una dictadura muy contestada) indica que no podemos anteponer la cerrazón de un velo sin más ni prejuzgar como fundamentalistas a todos los habitantes de allí. Debajo de él, hay maneras de contestar la represión, y un componente imaginativo que habla de las individualidades que no se resignan. Estamos (o al menos en un pasado muy reciente estábamos) ante una población (la pudiente, claro está, esas desigualdades económicas también quedan reflejadas) culta, viajera, progresista.


El libro 1 se corresponde a la infancia de Marjane, una niña imaginativa (sueña y habla con Dios) y muy activa. El mayor mérito de esta parte es el enfoque en primera persona, tan inocente y esponjoso, con una niña que no entiende del todo bien lo que le rodea, sobre todo el componente religioso. El tío Anouche, un comunista, será una figura trascendental, y esta parte (y la infancia de Marjane) se acaba con el anuncio del inicio de la guerra.


En el libro 2, pasamos a la adolescencia. La revolución islámica se radicaliza, se hace obligatorio el uso del velo ("Los cabellos de las mujeres contienen destellos que excitan a los hombres. ¡Las mujeres deben ocultarlo!) y en la escuela fomentan las flagelaciones para llorar por los mártires. Y es que la guerra contra Irak se recrudece (por culpa del petróleo) y cualquier bombardeo puede suponer la pérdida de un ser querido, por lo que los padres de Marjane deciden enviarla a Viena.


El periplo en Austria, lejos de los horrores de la guerra y del fanatismo religioso, dan pie al libro 3, que no obstante no deja de ser tenebroso en tanto que la juventud de Marjane se produce en la casi más absoluta soledad y desvalimiento, por más que pronto no sólo se defiende con el francés, sino que aprende alemán. Pronto los amigos de los padres consiguen una residencia de monjas y ahí empieza su vida adulta, acompañada prácticamente solo de una chica llamada Lucía, que principalmente la molesta con el secador todas las mañanas. Hasta que hace una amiga, Julie, una chica francesa algo mayor que le pone en contacto con una pandilla de punks. Las transformaciones físicas, junto con la búsqueda de su identidad personal, son otro de los aspectos que vertebran esta parte, junto con el despertar sexual (Markus como primer novio).


La experiencia en Europa culmina con un periodo en el que Marjane llega a vivir en la calle, con lo que regresa con la vergüenza de no haber aprovechado su estancia para empezar el proceso de  convertirse en alguien. De vuelta a Irán, el libro 4 ya se corresponde con la primera madurez de Marjane: el reencuentro con los padres y la abuela, también con el ambiente enrarecido y represor de Irán, los estudios universitarios, el matrimonio (fallido) con Reza, sus primeros pinitos en el grafismo... Todo aquello que confluye en el "establecimiento" de la Marjane adulta.


Para acabar, a modo de bonus track, vemos varias viñetas a color que resume brevemente todo lo relatado en los cuatro libros, y por último tenemos una pequeña semblanza (con foto incluida) de la propia Marjane, una heroína que llegó a buen puerto con esta obra, Persepolis, que tantos réditos le ha conseguido. En fin, un libro que, cómo no, hay que recomendar para que la puedan disfrutar muchas más personas. Y esta edición de tapa dura es un inmejorable marco para disfrutarla como se merece. Un gran regalo, en todos los sentidos.

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