Breaking Bad. Temporada 4

(AMC. 13 episodios: 18/07/11 - 10/10/11)
Si hubiera que poner alguna pega a BB, creo que la principal sería que se acaba. Entro en mi app TVShow Time y me avisa que solo quedan 16 capítulos por ver y me entra la depresión... Echando la vista atrás, parece mentira que hubiera un tiempo en que Walter White y Jesse Pinkman no estuvieran conectados o que existiera un tiempo en que no se hubieran decidido a fabricar metanfetamina. Ha pasado tanto desde la primera temporada que poco queda de estos dos personajes, incluso en el físico o en la manera de vestir. Los balbuceos de ambos, aún patentes en la segunda temporada, en la que aún Walter trataba de conciliar su vida familiar con la de su nueva realidad, formaría parte de algo así como los prolegómenos de lo que se nos va a contar, algo que se afianza en la tercera, metidos ambos de lleno en la organización del temible y despiadado Gustavo Fring (apoteósico Giancarlo Espósito, suyo tal vez sea el momentazo de la temporada, cuando sale tras la explosión colocándose la corbata).

Es complicado resumir en un par de líneas el argumento general de esta penúltima temporada, pues aunque lo principal es la deriva que toma la relación entre Walter y Gus, hay tantas sutiles conexiones con el resto de personajes que no se sabe muy bien si lo que importa es que Walter y Jesse parecen a punto de divorciarse cuando el taimado Fring trata de llevarse a este último a su terreno. Partimos a partir del impactante disparo de Jesse Gale Boetticher y la reacción (brutal e inesperada, cargándose a su ayudante Victor con un cutter delante de unos aterrorizados Walter, Jesse e incluso Mike) del mafioso.

Walter sabe que está sentenciado y que es cuestión de tiempo que llegue su turno de morir, ya que solo vive porque Gus le necesita para proseguir con su producción de cristal azul. Visto lo visto, parece claro que Walter es una amenaza demasiado poderosa para el imperio que dirige de manera clandestina y tiránica el amanerado hombre de los buenos modales y la sangre más fría posible, pese a lo cual otra amenaza centra su atención: la respuesta del cartel, que va creciendo en intensidad, además del cerco al que le somete Hank. Walter busca formas de deshacerse de Gus, pero no puede contar en exceso con Jesse, que aún sigue en shock después de haber matado a sangre fría a un hombre. Su deriva se refleja en el estado de su casa, ocupada casi todo el tiempo por yonkis e inmundicia.

Una de las señas de identidad de la serie es el tratamiento de todos los personajes. Por ejemplo, otra evolución increíble es la de Hank, cuya parálisis y su mal humor (que paga con la pobre Marie) van dejando paso a su recuperación, una vez encontrada en unas desafortunadas palabras de Walter la motivación necesaria. Antes, un compañero de policía le había entregado el cuaderno de notas de Gale acerca de la fabricación de cristal (vimos en el primer episodio, Box Cutter, una de esas intros antes de los títulos de crédito que remarcan que BB es una serie con mayúsculas, al mostrarnos la implícita admiración de Gale por el trabajo de Walter) y poco a poco, Hank recobra su vocación. Otra de las tensiones de la serie gana enteros, ya que la confrontación entre Hank y Walter parece inevitable.

Skyler es otro pilar fundamental en la construcción de esta historia. Si hubiera que hacer un ranking de inteligencias, ella estaría en el pódium de honor junto a su marido y a Gus, y para prueba el papelón de rubia explosiva y estúpida que se inventa para salvar el cuelo de Ted Beneke. Sigue empeñada en mostrarse cauta y precavida a la hora de lavar el dinero que le hace llegar Walter, para lo cual el lavadero de coches es fundamental, aparte de que le otorga una ocupación para distraer su miedo sobre la vulnerabilidad de su familia. Siempre sospecha que están con la espada de Damocles sobre la nuca, pero Walter se muestra tajante en reconocerlo. El punto culminante al respecto llega en el capítulo 6, Cornered: "Yo soy el peligro", otra de las frases de Heisenberg cruciales, junto con el "I won" o el "Run" que le dedica a Jesse en la temporada anterior (a lo que Sky le contesta otra de las frases del año: "Alguien tiene que proteger a esta familia del hombre que protege a esta familia").

Por otra parte, Gus adquiere una relevancia fundamental. Vemos un flashback en el que don Eladio (Steven Bauer, Avi en Ray Donovan, aquí un poco extraño por el acento español también peculiar en Gus, todo sea dicho, pero imponente en su tamaño), el capo del cartel, se carga a su compañero Max (y parece que algo más) químico con el que había iniciado la producción de metanfetamina para distribuirla por EEUU. No solo por la respuesta, que tarda varios años en desarrollar (vaya capítulo el 10, Salud), sino también por la manera de dirigir su negocio y tratar de manipular a Jesse, estamos ante un genio del crimen. Es despiadado y no le importa recurrir a cualquier medio para llevar a cabo sus fines, algo que aprovechará Walter en un final de temporada apoteósico, dominado por la famosa ricina, el macguffin (o como quiera queramos llamar a estos recursos algo tramposos marca de la casa, como el que abre el capítulo 9, Bug, con la sangre sobre el zapato y las gafas de Walter) que magistralmente es empleado en ese retorcido e impactante final. Y si no se aclara en la 5ª temporada, quedará en la duda quién era realmente Gus y por qué es intocable para el cartel, algo en referencia a su pasado chileno.

Me gustaría destacar también el papel del personaje de Héctor, el apodado "tío" (tío Salamanca), que vemos casi siempre en silla de ruedas pegado a su odiosa campanita. Mark Margolis está de premio al mejor secundario al conseguir transmitir lo indecible tan solo con miradas, por no hablar de su papel en ese final en su residencia, tras el episodio cómico en la central de la DEA, cuando se burla de todos insultando con su pizarra.

Cómo no encumbrar esta serie, aunque sea quedándonos con los tres últimos episodios de esta tanda, donde la tensión creciente, acompañada de una música simple pero efectiva, te deja sin aliento hasta que descubres el alcance del plan de Walter. Qué escena, por cierto, la de Bryan Cranston al final del capítulo 11, Crawl Space, cuando busca el dinero para escapar con su familia y ve que Skyler lo ha gastado para pagar a Ted, entre llanto y risa, para terminar con un alejamiento de cámara en que Walter parece estar enterrado.


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