Game of Thrones. S07E03. The Queen's Justice

(31/07/2017)

Contiene spoilers

Bueno, pues la cosa se ha puesto bastante interesante... Un capítulo que contiene el encuentro entre el hielo y el fuego, el reencuentro entre dos Stark, otra venganza de Cersei, muchos diálogos increíbles, la despedida de uno de los personajes más interesantes y una sucesión de batallas y victorias y derrotas que no dejan en demasiado buen lugar a Daenerys no podía ser menos. Este tercer episodio hace malos los dos anteriores y nos abre muchas expectativas de cara a lo que nos queda. 

Jon Snow y Daenerys Targaryen por fin compartiendo espacio (gracias, a todo esto, a Melisandre; pese a que Varys sienta repelús frente a ella, su empujón ha sido clave). Previamente llegan las presentaciones. Daenerys y su largo etcétera anunciado por Missandei y Jon, King in the North, como resume el crack de sir Davos. Después, claro, cada uno sienta sus reales. No se podía esperar un flechazo inmediato ni una sintonía prefabricada. En vez de eso, cada uno reivindica sus logros o ensalza sus dificultades para llegar hasta donde están. 

Una quiere que el otro se arrodille y vuelva a ser su vasallo en honor a lo que siglos ha sus familias declararon y el otro se ve acuciado por esos Muertos vivientes que están rondando el Muro. La decepción de Tyrion es evidente, porque ve que los orgullos son una barrera que no consiguen traspasar dos personas que están abocadas a entenderse porque son dirigentes que no miran por sí mismos, sino que les importa la gente. 

Daenerys ha demostrado ser muy diferente a su padre. Su peregrinación por otros países y otros continentes, la sucesión de intentos de asesinatos, haber dado a luz a dragones y haber antepuesto reinar lejos de Westeros por el bien de Meereen, por ejemplo, es algo de sobra conocido. Sus hitos han sido celebrados porque se avenía una reina justa. Algo similar al Rey en el Norte. Él hasta ha dado su vida creyendo en la justicia. Por eso es necesario que medie Tyrion entre ellos. La admiración y el respeto entre la Mano de la Reina y Jon se desprende desde el afectuoso saludo que se dedican. Al buscar puntos en común, el vidriagón se convierte en ese puente entre ambos que es de suponer que cruzarán juntos.

La victoria de Euron sobre los Greyjoy tiene consecuencias inmediatas, al menos para Ellaria. El ojo por ojo va a resultar insuficiente cuando se trate de Cersei Lannister, y encuentra otra satisfacción besando los labios de su hija predilecta y envenenándola. Antes, el pretendiente de la Reina ha estado burlándose frente a Yara, y preguntándole a Jaime consejos sobre las preferencias sexuales de su hermana. Su cara, un poema, cuando le pregunta si le gusta que le metan el dedo en el culo. De momento Cersei ha salido por la tangente y ha evitado un buen incendio, posponiendo esa boda con el Greyjoy hasta que ganen la guerra.

Un paso más para ganarla es doblegando al Banco de Hierro y a Tycho Nestoris como representante suyo. Su promesa Lannister (siempre pagan sus deudas), que parecía una sobrada suya, la de devolver la deuda en menos de quince días, será retomado al final de esta entrada, pues no por algo ha sido el final del episodio.

En el Norte, Bran llega a Winterfell. Un inesperado reencuentro que resulta anticlimático porque Bran se muestra bastante desapegado. Algo normal, teniendo en cuenta que es el Cuervo de Tres Ojos y todo lo sabe de todo el mundo. Sansa, que se muestra como una persona sensata dando órdenes para abastecerse de cara al invierno y de abrigar más a los soldados, y que sigue escuchando los consejos viperinos de Meñique (consejo del día: imagina cualquier posibilidad para que cuando esta suceda, no te pille de sorpresa, le viene a decir), se queda más pálida de lo que acostumbra cuando su hermanito le refiere datos que él no debería conocer. Eso es lo que le espera a Bran. No ser el señor de Invernalia, sino ser temido por la gente de su alrededor. Su papel, sin duda, será decisivo, y veremos cómo acontece su lucha con los Caminantes.

Aunque sea la escena menos importante, la de Jorah y Sam resulta entrañable. El serio Mormont le agradece a Samwell su ayuda y esperan que puedan volver a reencontrarse. De momento, el premio para el intrépido aprendiz es copiar manuscritos en mal estado, de donde puede que haya algo importante en esa tinta corrompida. 

Y el final del episodio es una concatenación de batallas y conquistas, todas ellas bastante resolutivas y rápidas: el asedio a Casterley Rock (lugar que aparece por primera vez) es la primera victoria de las huestes de Daenerys, gracias a la estratagema de Tyrion, cuya voz es el hilo conector con lo que vemos en pantalla, protagonizado por Gusano Gris, que encuentra demasiada poca resistencia. Me ha gustado mucho ese recurso narrativo de tener una voz en off contando lo que estaba sucediendo. Aunque el movimiento de la flota de Euron, aislando a los Inmaculados, hace baldía esa victoria.

Victoria irrelevante en comparación con la conquista de Alto Jardín (otro emplazamiento que se nos muestra por vez primera) por parte de las tropas de Jaime. Tropas Lannister que habían agrupado para eso y no para defender unas tierras ya de escaso valor al faltarle su famoso oro. Tropas Lannister necesarias para asaltar la hucha que proveerá a los Lannister y al Banco de Hierro. Se critica bastante que Cersei se haya convertido en la puta ama de las estrategias militares (y que Euron más que navegar vuele, qué presteza en llegar a Casterley Rock), pero esta mujer está desatada y no le teme a nada una vez que su debilidad (sus hijos) está más que superada. Por eso ni se molesta en ocultar que se acuesta con su hermano. Por eso le manipula a conciencia. Por eso Lady Olenna (gran personaje el suyo, lo echaremos de menos) la compara con la peste.

Jaime es consciente de que no es la mejor dirigente, pero la quiere. Y se queda de piedra cuando, una vez que la reina de las Espinas (que podría ser la tercera reina a la que se alude en el título, no en vano suyo fue el consejo a Daenerys de que se comportase como un dragón) se ha tomado su veneno indoloro, le suelta a Jaime que fue ella quien asesinó a su hijo. 

En fin. Se avecina un cuarto episodio que dicen que es de los que van a dar mucho que hablar. De momento, como digo, hemos disfrutado de muchos diálogos de los que los fans de los libros reivindicaban que faltaban en la serie, y tenemos una gran diferencia entre los procederes de una reina y otra, entre el futuro que le espera a Poniente con cada una de ellas.

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